El gasto de los consumidores estadounidenses subió apenas un 0,1% en julio debido al recorte de costes de la administración y la desaceleración en el aumento de la renta disponible de las familias.
El Departamento de Comercio estadounidense ha revistado al alza el dato de junio hasta el 0,6% desde el 0,5% anterior. (Ver noticia)

Parte de esta tímida mejora se debe a la caída de los salarios en comparación con la del mes anterior. El gasto de empresas privadas y administraciones públicas el pasado mes ha caído, lo que ha reducido los ingresos de las familias y el gasto disponible para el consumo.

Los ingresos personalesse incrementaron ese mismo mes apenas un 0,1%, hasta 14.100 millones de dólares.
Aunque se trata del tercer mes consecutivo en el que aumenta el dinero que los ciudadanos destinan a compras, aunque se trata de una mejora mínima, lo que podría influir en las decisiones que tome la Reserva Federal cuando se reúna los próximos 17 y 18 de septiembre para decidir, entre otras cosas, la posibilidad del tapering.



Aunque hay ciertos datos que podrían apoyar esta decisión, como el buen dato de PIB conocido ayer mismo y que confirmó la expansión de la economía un 2,5% el pasado trimestre, lo cierto es que cada semana tenemos cifras que hacen que algunos expertos sigan viendo con temor la posibilidad de retirada de estímulos.

Entre otras, el dato de inflación. Ligado con el dato de gasto de los consumidores hoy hemos conocido que los precios subieron apenas un 1% en julio frente al mes anterior. Un incremento que deja el dato de IPC interanual en el 1,2%, muy lejos del objetivo de la Reserva Federal a largo plazo.

Según una encuesta realizada por Bloomberg, el 65% de los expertos creen que la autoridad monetaria comenzará el tapering el mes que viene.