Viene de: El "fantasma de las hipotecas multidivisa(I) 

Perfil muy determinado


De la teoría a la práctica puede haber un largo trecho, pero si hacemos caso a la primera, a la teoría, las hipotecas multidivisa son para un perfil de cliente con poco riesgo. “Por ejemplo para gente que aporte una cantidad importante a la compra de una vivienda o para aquellos que han comprado hace ocho o diez años y que buscan otras posibilidades de hipoteca en el mercado”, señala Santiago Cruz, de Ibercredit. Añade, además, que “son para personas muy familiarizadas con los mercados de divisas que puedan estar atentos a su evolución”. También encajarían como clientes de este tipo de producto aquellos con una flexibilidad alta a posibles pérdidas o “aquellos con alto nivel de ahorro, capaces de, por ejemplo, comprar yenes si se aprecia esa moneda para cubrir la hipoteca”, destaca Fernando Encinar, de Idealista.com. Y esta idea, la de cubrir la hipoteca es clave porque estos productos, según Idealista.com, llevan aparejada una cláusula poco conocida que podríamos denominarla “de compensación”. A saber, si su deuda sube un 10 0 20 por ciento por el movimiento de divisas y sobrepasa el valor de tasación de su casa, la entidad podría exigirle medidas que pueden ir desde un cambio de moneda –para que no pierda más pero consolidando toda la pérdida- hasta que ponga garantías adicionales o dinero en efectivo para cubrir esa pérdida. ¡ojo!.

¿Son recomendables ahora?


Hace algo más de un año, las hipotecas referenciadas a divisas extranjeras se erigían como una hábil maniobra para esquivar los reveses del Euríbor y los altos precios de las viviendas. Ahora, con ambas variables a la baja, los expertos señalan que estar hipotecado en otras monedas no merece la pena. El Euríbor marca mínimos desde hace meses y está ya por debajo del 2 por ciento, mientras que los tipos de interés se colocan en la Eurozona en el 1,5 por ciento, de manera que el euro es ya una moneda de financiación. Enrique Pérez-Hernández, profesor del IEB, considera que no tiene sentido ahora tomar un crédito en otra divisa cuando el BCE presta dinero al 1,5 por ciento y cuando, en su opinión, debería seguir bajando los tipos de interés hasta el 0,5 por ciento, “dada la magnitud del deterioro económico”.

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, recuerda que “la teoría financiera dice que hay que endeudarse en la misma moneda en la que recibes tus ingresos, por lo que la opción multidivisa no es casi nunca una buena opción”. “Si además, los tipos en tu zona están en el 1,5 por ciento no tiene ningún sentido”, concluye. Una idea en la que ahonda Fernando Encinar, quien destaca que “si tu cobras en euros, tu vida tiene que girar en torno al euro”. Tener una hipoteca en yenes es una situación ficticia -en la que habrá momentos buenos pero también momentos muy malos- que le recuerda mucho a la dolarización de la moneda argentina en los años 90, una situación irreal. Además, Encinar asegura que las hipotecas multidivisa son más caras porque el diferencial –lo que gana el banco- suele ser mucho mayor que en las hipotecas “normales”. Para hacerse una idea, señala que “es difícil encontrar una hipoteca con un diferencial sobre el Libor inferior al 0,8 por ciento, aunque suele ser superior al uno”. Junto a ello destaca que cada vez que se paga la mensualidad se abona una comisión al banco por el hecho de pagar en una moneda diferente, una comisión que durará toda la vida de la hipoteca.

Santiago Cruz, director de negocio de Ibercredit, reconoce que “cuando el Euríbor estaba por encima del 5 por ciento este tipo de hipotecas se hacían más”, pero ahora, con el cambio de mentalidad de las entidades sobre el riesgo... “se han dejado de hacer”. Los disgustos que puedan haber dejado por el camino están ahí, la precaución ante posibles avances de la moneda a la que está referenciada nuestra hipoteca también –atentos por tanto a posibles ejecuciones de las operaciones de carry trade-, pero no hay que perder de vista los números. Cada cual debe hacer los suyos y asumir sus riesgos porque con todos los “peros” arriba mencionados, de momento, el yen gana la partida actual: según los cálculos de Idealista.com, para una hipoteca de 200.000 euros a pagar en la divisa comunitaria con el Euríbor de enero más 0,75, la cuota a pagar es de 966 euros. La misma deuda pagada en yenes con el Libor actual más 0,75 determina una mensualidad de 776 euros. Gana el yen por 220 euros. Eso sí, el mes que viene...la divisa nipona dirá.

Carry Trade: práctica que consiste en pedir dinero prestado en divisas con tipos de interés bajos y, con ese dinero, comprar divisas con tipos elevados, obteniendo así un diferencial de intereses.