El diferencial del bono español a diez años frente a su homólogo alemán registraba un nuevo incremento y se situaba en 110 puntos básicos, arrastrado por la incertidumbre sobre el rescate de Grecia y las dimensiones del agujero presupuestario del país heleno, así como el posible contagio de la crisis de deuda a otros países del euro como Portugal o España.
Esta incertidumbre se dejó notar en una nueva jornada de tensiones, que elevó a máximos los diferenciales de deuda y el coste de los seguros de crédito, después de que Standard & Poor's rebajara la nota de Grecia a la categoría de 'bonos basura', así como la de Portugal, en ambos casos con perspectiva 'negativa'.

El coste de asegurar la deuda española frente a un potencial 'default' registró una nueva escalada hasta un máximo intradiario de 204 puntos básicos, lo que implica un coste anual de 204.000 euros por cada diez millones de deuda, frente a los 188.200 euros del anterior cierre.

El diferencial español supera ampliamente los niveles de tensión registrados a principios de febrero, cuando la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, y el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, viajaron a Londres para calmar los ánimos de los inversores anglosajones.

DEUDA GRIEGA, 'BONO BASURA'.

En el caso de Grecia, la prima de riesgo ofrecida a los inversores por los bonos a diez años marcaba un nuevo máximo de 718 puntos básicos frente a su homólogo alemán ('bund'), lo que implica un rendimiento superior al 10%, después de que la agencia Standard & Poor's decidiera rebajar la nota de la deuda griega a largo plazo hasta 'BB+' con perspectiva 'negativa' desde 'BBB+', lo que corresponde al grado especulativo o 'bono basura'.

Asimismo, los seguros de crédito frente a impago (CDS o credit default swaps) del país heleno alcanzaron un nuevo récord al situarse en 821 puntos básicos, lo que implica un coste anual de 821.000 euros para asegurar una emisión de diez millones de euros en deuda griega a cinco años, frente a los 710.300 euros del cierre anterior, según los datos proporcionados a Europa Press por CMA Datavisión.

La calificadora de riesgos explicó que la rebaja del 'rating' de Grecia responde "a la actualización de la valoración de los retos políticos, económicos y presupuestarios a los que se enfrenta el Gobierno de Grecia en su intento de colocar la deuda pública en una trayectoria sostenible.

A este respecto, S&P considera que las opciones del Gobierno griego cada vez son "más restringidas" a raíz del debilitamiento del crecimiento de su economía en un momento en el que aumentan las presiones para un mayor ajuste fiscal y aumentan los riesgos financieros relativos al elevado endeudamiento del Gobierno a pesar de los considerables planes de consolidación puestos en marcha. En concreto, la agencia de 'rating' augura que la deuda neta del Gobierno griego en relación con el PIB alcanzará el 124% este año y el 131% del PIB en 2011.

S&P asume que el acuerdo entre el FMI y la UE para rescatar a Grecia implicará nuevas medidas de ajuste presupuestario, lo que lastrará aún más las expectativas de crecimiento de la economía griega, cuyo PIB prácticamente se estancará entre 2009 y 2016.

Por otro lado, la calificadora de riesgos otorga un 'rating 4' a la recuperación de la deuda griega, lo que supone que "en el caso de reestructuración o impago de la deuda los tenedores de bonos griegos recuperarían de media entre el 30% y el 50%".

PORTUGAL EN EL PUNTO DE MIRA DE LOS MERCADOS.

Por su parte, la deuda portuguesa vivió una jornada turbulenta en los mercados ante las crecientes presiones por parte de los inversores que apuestan a la posibilida de que la economía lusa siga los pasos de Grecia, especialmente después de que Standard & Poor's rebajara en dos escalones la calidad de la deuda portuguesa, que pasa a ser 'A-' desde 'A+' con una perspectiva "negativa".

En concreto, la calificadora de riesgos destaca el incremento de los riesgos fiscales a los que se enfrenta Portugal, donde el Gobierno podría tener dificultades a la hora de estabilizar sus elevados niveles de deuda para 2013 y destacó la "debilidad estructural" de las finanzas públicas portuguesas a pesar de las reformas del sector público.

En este sentido, S&P ha revisado a la baja sus pronósticos de crecimiento para Portugal, cuyo PIB podría estancarse en 2010, como consecuencia en parte de la dependencia de Portugal en el pasado del exterior para financiar su crecimiento, un recurso cada vez más escaso.

Asimismo, S&P espera que la deuda del Gobierno continúe incrementándose rápidamente, hasta el 95% del PIB en 2013, frente al 66% de 2008. Además, apunta que los desequilibrios fiscales y el alto endeudamiento colocan a Portugal en una posición "vulnerable" a los cambios en la confianza de los inversores.

De este modo, el diferencial del bono portugués a diez años con el 'bund' alemán llegó a situarse momentaneamente en 284 puntos básicos, mientras que los seguros de crédito contra impagos marcaban un récord de 370,3 puntos básicos, frente a los 311,2 puntos de ayer.

SUBASTA DEL TESORO ESPAÑOL.

La presión sobre la deuda española dejó un primer apunte en la subasta realizada hoy por el Tesoro, que adjudicó 2.640,03 millones de euros en Letras a tres y seis meses, con un tipo de interés marginal del 0,54% y del 0,76%, respectivamente, muy por encima del 0,33% para las Letras a tres meses y del 0,49% para las letras a seis meses abonado en la última operación de este tipo, cuando logró colocar mayor cantidad de deuda (3.010 millones de euros) a un precio inferior.

Por otro lado, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Lucas Papademos, puso hoy a España como ejemplo de deterioro fiscal, junto con Grecia e Irlanda, por el aumento del déficit público registrado en 2009, hasta el 11,2% del PIB y alertó de que estos desequilibrios suponen un riesgo para el crecimiento.

"El deterioro de la posición fiscal ha sido especialmente agudo en algunos países de la eurozona: Irlanda, Grecia y España han registrado déficits de dos dígitos en 2009", dijo Papademos durante una comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara.