El Banco Central Europeo (BCE) ha disparado la emisión de cédulas hipotecarias en un 135% desde el pasado año con su programa de recompra, inscrito en las medidas que adoptó la institución para facilitar la liquidez en los mercados financieros.
Así se desprende de la última estadística de títulos hipotecarios del mercado financiero de renta fija (AIAF) de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), que pone de manifiesto la mayor participación de las cédulas sobre el total de títulos hipotecarios emitidos.

Concretamente, el peso de las cédulas hipotecarias sobre el total de títulos hipotecarios emitidos ha pasado de representar el 17,4% en octubre del año pasado a suponer el 43,4% en octubre de 2009. No obstante, la AHE sostiene que el mercado de títulos no se ha abierto para todos los instrumentos de financiación, por ejemplo la titulización de activos, ni para todos los tipos de emisores.

En el mes de octubre, el saldo total de títulos hipotecarios en circulación alcanzó 528.341 millones de euros, lo que significa un crecimiento del 14,7% en relación al mismo mes del ejercicio precedente.

El organismo que preside Jean Claude Trichet emprendió el pasado 6 de julio el programa de compras de hasta 60.000 millones de euros en cédulas hipotecarias y bonos garantizados dentro de las medidas 'no convencionales' ideadas para aliviar las tensiones en los mercados de crédito y que estarán en vigor hasta el 30 de junio de 2010.

Trichet consideró ayer en su visita a Madrid que aún es pronto para retirar los estímulos extraordinarios articulados por el BCE, ya que la crisis financiera internacional no ha amainado completamente.

En el mismo sentido, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, advirtió ayer en el Senado de que la retirada prematura de las medidas extraordinarias adoptadas tanto por bancos centrales como gobiernos para afrontar la crisis puede desbaratar los avances logrados.

Sin embargo, incidió en que el mantenimiento de una política expansiva que se prolongara excesivamente podría generar otros desequilibrios "difíciles de revertir y con implicaciones negativas para el crecimiento", por lo que es esencial identificar el momento adecuado para desactivar dichos estímulos.