Se cumple lo previsto. El Banco Central Europeo ha decidido mantener los tipos de interés a nivel suelo, sin modificaciones, y a la espera del discurso de su presidente, Mario Dragui. En principio, la entidad se da por satisfecha con los denominados LTRO, es decir, las macroinyecciones de liquidez a tres años en el sistema financiero y el movimiento sobre el tablero correspondería ahora a la banca, en su intento por drenar el exceso de papel que guarda en caja. España recibe esta decisión con la prima de riesgo por encima de los 390 puntos básicos después de una "decepcionante" subasta del Tesoro en deuda  a largo plazo. 

A las 13:45 horas de este miércoles santo –la reunión ha sido adelantada un día frente al clásico jueves de cada mes ante la festividad en algunos países-, el Banco Central Europeo ha confirmado el pronóstico de la mayor parte de los analistas. Los tipos de interés se mantienen congelados en el 1% por cuarto mes consecutivo a la espera de las palabras de Dragui en las que se podría entrever un cambio de rumbo en la política monetaria de la eurozona. Nada previsible, según los expertos, que tacharían esta opción de “contraproducente”.

Con el precio del dinero en “stand-by”, la discusión se centra ahora en la estrategia de salida después de que el presidente del BCE revelara que no habrá, al menos de momento, una nueva barra de liquidez a tres años para el sistema financiero y después asimismo de haber rebajado sus exigencias a siete países europeos.

Dragui mira ahora, por tanto, hacia el sistema financiero europeo y los efectos que tendrán las recientes subastas de liquidez a tres años, LTRO, sobre las principales entidades europeas. El BCE aportó cerca de un billón de euros a un plazo de tres años y tipos de interés del 1%. Una liquidez que los bancos aprovecharon para cubrir las emisiones de este año y comprar deuda soberana, con una rentabilidad superior. El negocio estaba hecho. Un círculo vicioso del que ahora se desentiende la autoridad monetaria.

Mario Draghi lo dejó claro en su última reunión: ahora creo que la pelota está en la pista de los gobiernos y otros actores, especialmente los bancos, para seguir adelante con sus reformas”. Los préstamos a tres años han creado un situación en la que estos esfuerzos pueden ser enterrados, pero ciertamente ni los gobiernos ni las entidades u otros de los agentes principales deberían ser complacientes”. Pero no sólo valen las palabras. Desde el pasado 8 de marzo, fecha de la última reunión, el BCE no ha dedicado ni un solo euro a comprar deuda en el mercado.

Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets, reconoce que durante este mes de marzo “es cierto que el escenario macro y de los mercados se ha deteriorado algo, y que han aparecido informaciones apuntando a que algunos bancos europeos estarían considerando devolver anticipadamente el dinero adquirido en las subastas del LTRO, lo que podría motivar algún tipo de medida adicional durante los próximos meses”, admite Pingarrón. Eduardo Vicho, jefe de análisis de M&M Capital EAFI reconoce que "hasta que no veamos cuáles son los efectos de las dos LTRO en la economía real, no se abrirá la puerta a nuevas medidas. No habrá sorpresas pero estaremos atentos a ver cómo analiza los últimos datos publicados en las economías de la Eurozona, como los PMI de Alemania y Francia por debajo de los 50 puntos".

Tan sólo en dos ocasiones los miembros del Banco Central Europeo abandonan su sede de Frankfurt en su reunión mensual y éste será precisamente el caso del próximo 3 de mayo cuando tenga lugar en Barcelona.