El Banco de Inglaterra claramente refleja el enfrentamiento de dos fuerzas económicas que actúan de forma opuesta.

En primer lugar la economía opera con unos niveles de inflación claramente superiores al objetivo establecido del 2%. De hecho, el banco central ha incrementado las estimaciones de inflación en 2018 (aunque sutilmente). En segundo lugar, el crecimiento económico continúa siendo revisado a la baja, tanto en 2017 como en 2018 según las estimaciones presentadas hoy. La política monetaria actual apoya el crecimiento económico y al empleo, pero afecta negativamente a la inflación. Estos son claros efectos de una espiral de estanflación.

En las actas de política monetaria, el banco central refleja de manera visible este problema, indicando que el Comité de Política Monetaria debe encontrar el equilibrio para equilibrar el ajuste de la economía real, es decir, empleo y crecimiento, al mismo tiempo que la inflación debe permanecer por debajo de las estimaciones máximas del Banco de Inglaterra. Este es un equilibrio muy delicado de mantener que requiere de una precisión de cirujano, realzando las dificultades que atraviesa la economía británica en la actualidad.

Las expectativas de un alza de tipos de interés en el Reino Unido se han desplomado hoy. Los mercados esperan un alza de tipos de 25 puntos básicos en el tercer trimestre de 2018, y no se descuenta otro alza similar hasta 2020. Creemos que estas expectativas son excesivamente pesimistas. En línea con las actas del Banco de Inglaterra, si la evolución de la economía es consistente con las estimaciones, que acaban de ser revisadas a la baja, el banco central ajustará los tipos de interés de manera más agresiva de lo que sugieren los rendimientos actuales de los bonos británicos a corto plazo.