Pese a que oficialmente EEUU apoya la Ronda de Doha, cuyo objetivo declarado es aumentar la liberalización del comercio mundial a favor de los países en desarrollo a través de un acuerdo multilateral, en la práctica la Administración actual ha optado por reforzar sus vínculos bilaterales y regionales.Esa estrategia se refleja en el hecho de que a principios de 2008 ya formaba parte de 14 acuerdos de libre comercio (otros seis aún no entraban en vigor), frente a los 7 de hace dos años y a 3 cuando el presidente George Bush llegó a la Casa Blanca.Asimismo, el informe de la OMC recapitula las medidas vigentes en EEUU que afectan al comercio, empezando por "las restricciones y los controles de las exportaciones por razones de seguridad nacional y política extranjera, o para paliar la falta de materiales escasos".En ese ámbito, el Gobierno ofrece seguros y financiación a las exportaciones a través de un organismo oficial de crédito, aunque en el informe se reconoce que en los últimos años el costo fiscal de esos programas ha disminuido significativamente.EEUU también provoca distorsiones en los mercados mundiales a través de medidas que no están directamente dirigidas al comercio, como son las ayudas internas (exenciones fiscales, subsidios y programas de crédito) a sus productores nacionales, principalmente agricultores y vinculados a la energía.En su última notificación a la OMC, que correspondía a los ejercicios fiscales 2003-2004, las autoridades estadounidenses enumeran "unos 430 programas de subvenciones", una situación que afecta al resto del mundo por cuanto "EEUU está entre los principales productores y consumidores mundiales de numerosos productos", según explican los expertos del organismo.Basándose en estimaciones de la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE), el estudio señala que la ayuda global a la agricultura (incluidas medidas en frontera y pagos oficiales) representó en 2006 el 11% de los ingresos agrícolas brutos.Esto, no obstante, representó cinco puntos porcentuales menos que dos años antes.Sobre el futuro de la primera potencial mundial, la organización multilateral recalca que las perspectivas de crecimiento a corto plazo de su economía se han deteriorado, en gran medida debido al parón del mercado de la vivienda y las turbulencias del crédito.Esta situación "ha afectado considerablemente a los servicios financieros", recalca el informe, que recomienda "mejorar la supervisión" en ese sector.