El equipo de trabajo formado por el Gobierno de Estados Unidos para abordar la reforma de la industria automovilística rechazó los planes de reestructuración presentados por General Motors y Chrysler LLC, y advirtió que ambas firmas podrían ser declaradas en bancarrota para recortar sus deudas. El anuncio del grupo de trabajo encabezado por el ex banquero de inversión Steve Rattner supone un aplastante revés para los directivos de ambas empresas y para los inversores y acreedores de GM, que habían apostado por un tono más suave.
"Desafortunadamente, hemos llegado a la conclusión de que ninguno de los planes presentados por ambas compañías representan una viabilidad, y por lo tanto no garantizan las sustanciosas inversiones adicionales que han solicitado", dijo un alto cargo del Gobierno, que pidió no ser identificado.

En lugar de conceder los 30.000 millones de dólares (unos 22.570 millones de euros) en préstamos solicitados por GM, el Gobierno se comprometió sólo a financiar las operaciones de la mayor automovilística estadounidense durante los próximos 60 días, mientras la empresa desarrolla un plan de reestructuración más amplio bajo un nuevo equipo directivo.

El presidente ejecutivo de GM, Rick Wagoner, que se reunió el viernes con el equipo de trabajo del Gobierno, fue forzado a renunciar el domingo al cargo a petición de Rattner, dijo un funcionario. Funcionarios estadounidenses dijeron que también había planes en marcha para reemplazar a la mayoría de los directivos de GM en los próximos meses.

Chrysler, controlada por Cerberus Capital Management, recibió 30 días para completar una alianza con la italiana Fiat SpA o sufrirá un corte de su financiación oficial que podría obligar a su liquidación. El presidente de EEUU, Barack Obama, tenía previsto anunciar los resultados del trabajo del grupo a lo largo de hoy.