Ebro Puleva decidirá después del verano, en torno al mes de octubre, si opta por la venta de su negocio azucarero, por su escisión y su salida independiente a Bolsa o por mantenerlo en el seno del grupo, después de que la junta de accionistas de la compañía autorizara al consejo de administración a estudiar estas opciones sobre el futuro de la división. El presidente del primer grupo alimentario español, Antonio Hernández Callejas, negó que haya habido contactos con grupos del sector interesados en adquirir esta línea de negocio, si bien se mostró convencido de que las cinco grandes azucareras europeas --como Tereos, Südzucker Group o British Sugar-- concurrirían a una eventual operación, que el mercado cifra en unos 600 millones de euros.
En rueda de prensa tras la celebración de la junta de accionistas, Hernández Callejas explicó que Ebro Puleva encomendará al Banco Santander la elaboración de un memorándum sobre la compañía objeto de venta (Azucarera Ebro), tras lo que contactará con los interesados, que formularán sus ofertas en un proceso confidencial. El presidente de la compañía, que destacó que los accionistas dieron luz verde al proceso "prácticamente" por unanimidad, consideró que el interés "claro" de los grandes operadores del sector reflejará que el grupo ha dejado "una empresa viable, bien organizada y con capacidad de ser competitiva". Preguntado por un accionista por la incongruencia de estudiar la venta de esta división pese a considerar que se encuentra en una inmejorable posición, Hernández Callejas señaló que se ha visto en la obligación de plantear este proceso porque el negocio se verá reducido a la mitad, al pasar de un Ebitda de 140 millones de euros hace tres años a 70 millones tras la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del azúcar. En este sentido, insistió en que se trata de la división que peor encaje tiene en el grupo al presentar un crecimiento "limitado", tras lo que recalcó que la estrategia de Ebro Puleva se centra en desarrollar su negocio marquista e internacional. De otro lado, remarcó que la empresa no desaparecerá pese a que finalmente se venda o se segregue del grupo y recalcó que sólo cambiarían los accionistas, con lo que la operación "no afecta a los agricultores". De este modo, trató de calmar las incertidumbres de algunas organizaciones agrarias, como la Unión de Campesinos de Castilla y León, que se concentró ante el edificio donde se celebraba la junta bajo el lema "Queremos seguir sembrando remolacha". Además, garantizó que una de las condiciones del eventual contrato de compraventa será el cumplimiento de los compromisos contraídos por Ebro Puleva tras la reforma de la OCM. "Optimista" para 2008 Por otra parte, el presidente de Ebro Puleva aseveró que las expectativas del grupo para el cierre del ejercicio son "muy positivas", ya que los precios de las materias primas se están estabilizando. Así, subrayó que el grupo seguirá la "senda del crecimiento" tras salir con resultados favorables de la "tormenta" que supuso en 2007 el encarecimiento de las materias primas, que tuvo un impacto de 49 millones de euros en los resultados del ejercicio. Biocombustibles Durante su análisis por líneas de negocio, Hernández Callejas confirmó que la compañía ha renunciado a la construcción de la planta de biodiésel de Jédula (Cádiz) tras haber invertido once millones de euros, debido a las "inciertas perspectivas" para este negocio en España. "Hemos tomado una decisión valiente, pero necesaria; parece claro que el futuro modelo del negocio del biodiésel estará ligado a plantas en las propias refinerías de las petroleras, dejando una viabilidad muy difícil para proyectos independientes", apuntó. Por el contrario, consideró que el bioetanol tiene más posibilidades de éxito y confió en que la tendencia a la baja del precio de los cereales permita una próxima apertura de la planta que Ebro comparte con Abengoa en Babilafuente (Salamanca) y que se encuentra parada desde finales de septiembre. El consejo de administración de la compañía aprobó hoy una inversión adicional de 26 millones de euros en Guadalete --donde Ebro Puleva prevé invertir 30 millones en una refinería--, un montante que se destinará a una planta de ciclo combinado (15 millones) y a un centro de envasado y optimización logística (11 millones).