Es el último paso de un proceso que lleva meses arrastrando. La imposibilidad de obtener liquidez ha llevado a Dogi a su rendición. Se declara en concurso de acreedores. Con una deuda que supera los 42 millones de euros, el grupo textil permanece interrumpido de cotización hasta que presente un plan de viabilidad que le permita afrontar el pago de su mora. La situación técnica no pinta mucho mejor. ¿O si? Todo depende del plan que presente pues si convence, podría llegar incluso a revalorizarse  un 200%.
Última hora de la tarde de ayer. Dogi solicita el concurso voluntario de acreedores, la antigua suspensión de pagos. El último escalón de unos intentos infructuosos por salir adelante en un momento económico complicado y en un sector donde la competencia es cada vez más acuciante. El grupo textil ha visto cómo en los tres primeros meses del año las pérdidas sumaban los 6,9 millones de euros- tres veces más que las registradas un año antes- y la deuda amenaza cada vez más la buena marcha de la compañía.

Y ha llegado un momento en que la soga comienza a dificultar la respiración. La compañía estaba en un proceso de reestructuración para hacer frente a una caída del consumo, al aumento de las ventas en rebajas y el auge del concepto ‘outlet’. Principales causas de un negocio que cuelga el cartel de deflacionista en nuestro país, según avanzaba un informe de la Asociación Empresarial del Comercio Textil (Acotex). Pero para la multinacional- fabricante de ropa íntima- lo que más pesa es la competencia asiática. Para optimizar los recursos de la región, aumentar la capacidad de su negocio en Sri Lanka y optimizar su estructura financiera, Dogi lanzó una ampliación de capital de 24,1 millones de euros –en julio de 2008- que sólo fue cubierta por 17,74% de los inversores. Una operación “que no salió bien” y por la que incrementó en 7,62 millones de euros sus fondos propios.

Pero la falta de ventas provoca ausencia de ingresos…y esto la imposibilidad de hacer frente a los pagos. La deuda alcanza los 42 millones de euros de los que 28 millones corresponden a la deuda contraída con las entidades financieras, 6 millones a proveedores, 5 millones al grupo Dogi (matriz) del que forma parte y 3 millones a las administraciones públicas. Pero Dogi no sólo ha confesado tener dificultades con sus cuentas, sino que ha declarado abiertamente “estar en situación de insolvencia”. Algo lógico “si tenemos en cuenta que todavía nos movemos en un entorno en el que no es fácil acceder a la liquidez pues aunque bancos e ICO han puesto algo de dinero en circulación, todavía no está en las condiciones normales ni por asomo”, explica Jorge del Canto, analista Independiente. Para este experto, la decisión de la compañía “no tiene mala pinta porque sólo lo declara para su negocio en España. El resto del grupo no tiene problemas de solvencia. Y patrimonio tiene para responder”.

Un plan que enfrenta dos variables: deuda vs patrimonio

Y es ahí donde está la clave. La compañía volverá a cotizar cuando presente un plan de viabilidad en el que se detalle cómo piensan refinanciarse y negociar con los acreedores.Porque, recuerda Del Canto, la solicitud de concurso de acreedores “es una protección de la empresa para evitar la quiebra”. En caso de no conseguir llegar a un acuerdo – bien rebajando la deuda o ampliando el plazo de su devolución- habría que tomar otras medidas. Por el momento, no es su situación.

Una vez levantada la cotización ¿cómo regresará al mercado? Los expertos no tienen claro cómo será su vuelta al parqué porque “en estas situaciones el mercado siempre exagera”. El analista independiente admite que “es pronto para evaluar el impacto en su cotización. Probablemente al principio le haga bajar pero ¿quién dice que tras presentar el plan de viabilidad no relanza su cotización incluso hdasta los 2 euros?”. Un 233% más respecto a los precios actuales a los que cotiza.