Esta semana se ha producido un hecho largamente esperado por los medios económicos del país, Alfredo Sáenz dimite, dando por finalizado su escándalo y calvario particular y se dan por finiquitadas la presiones colaterales que no se sabe a cambio de que favores le indultaron y legislaron a su favor. Posteriormente, además, parece que trataron de mantenerlo en su puesto pero la testadura realidad y la presión social ejercida, principalmente por la prensa económica y la oficial por el BdE, hicieron que haya dimitido de su puesto de Consejero Delegado del Banco de Santander poniendo fin a su carrera en la entidad por la comisión de unos hechos muy graves por los que fue condenado

Desde el Banco de España no se estaba dispuesto  a seguir sumando desprestigio en la entidad manteniendo a Sáenz en su puesto. Por ello, antes de dictaminar sobe la patata caliente que, en este caso, le pasó el Gobierno con la nueva legislación que favorece a los gestores que hayan incurrido en delitos, decidió dimitir. Una acción que había de haber tomado mucho antes de esta sucesión de presiones y vericuetos legales que se ejercieron para mantenerle en su puesto. El sistema financiero necesita de acciones y personas creíbles que generen confianza en el sistema.

En referencia a la autocartera, queremos decir que es una señal inequívoca de debilidad de la empresa. Muchas empresas cotizadas tienen cuidadores de sus títulos y lo que hacen es mantener de una manera o de otra el precio de sus acciones artificialmente, comprado y vendiendo según más les convenga en el momento. Esto es así de sencillo y, contra esta realidad, nada se puede oponer.  Si dejamos actuar al mercado y este analiza las situaciones y fija el precio, no se pueden mantener precios artificialmente- como se practica - porque lo estamos engañando y a la larga eso se paga.  No en todos los casos puede que sea igual pero si en la mayoría. Esta práctica se ha realizado especialmente de una manera asidua y persistente por parte de la banca española que, como en otras cuestiones,  es especialista el ocultar sus vicios y debilidades: autocarteras de más del 2,5%Popular, 0,80 del BBVA oficiales son síntomas de que algo no funciona correctamente en estas entidades financieras y,  que éstas tengan que hacer frente a la compra de sus propias acciones con unos balances menguados por muy diversas razones, no apoya en nada la fiabilidad de las mismas. La credibilidad está relacionada, entre otras cosas, con cuestiones como  los comportamientos éticos de sus dirigentes en la gestión y compras acciones para autocartera o también cuando sus gestores se desprenden de las acciones propias, no siendo más que movimientos especulativos de estos últimos para ganar dinero, aprovechándose de su información sobre el valor demostrando la poca confianza que demuestran en la empresa para la que trabajan y además gestionan .

Por ello estaríamos a favor de que la autocartera se suprimiera o amortizara legalmente y dejar actuar al mercado en el precio de las acciones. Y, cuando decimos que la autorcartera se suprimiera queremos decir totalmente, no debería estar permitido que las entidades financieras tuvieran firmas en las cuales ocultar aparcando parte de sus acciones de autorcartera para actuar con ellas como mejor convenga, engañando al mercado y con ello volvemos a poner en tela de juicio los balances de las entidades bancarias y la falta de credibilidad de los mismos entre otras cosas en el volumen de su autorcartera y las minusvalías que puede producirle al inversor.- Debemos de tener en cuenta además que en el 2009 se modifico el límite máximo posible pasando del 5% al 10%, con lo cual las entidades juegan a inversores en bolsa con ellas actuando en el mercado o sencillamente sirven para ampliaciones de capital o pago de dividendos. La compra de acciones por la propia empresa solamente debería de estar permitida cuando fuera para amortizarse sus títulos con lo cual sería una acción que reforzaría su capitalización.


Rafael Montava Molina
Consultor Financiero Empresarial
rafaelmontava@hotmail.com