Los fondos de gestión alternativa (hedge-funds) han sufrido el impacto de la crisis del verano, pero no más que el resto de actores financieros, según Dexia AM, que considera que la crisis no ha puesto en tela de juicio el atractivo de estos productos, en términos de rendimiento y volatilidad. En rueda de prensa, el experto en el sector de la gestora Fabrice Cuchet, explicó que entre agosto y septiembre los hedge-funds captaron 29.000 millones de dólares, principalmente por el respaldo de los inversores institucionales.
Añadió que en agosto su rentabilidad cayó por primera vez en agosto, concretamente el 1,47%, un retroceso que es similar a los registrados en anteriores crisis durante los últimos diez años y del que se recuperó rápidamente en septiembre, mes que cerró con un rendimiento del 2,76%, subrayó Cuchet. Además, en 2007 se mantiene la tendencia de concentración en la industria, iniciada el año pasado, de forma que en la actualidad, los cien primeros hedge funds concentran ya el 70% del mercado. Para Dexia, la crisis vivida en agosto ha afectado a todos los actores del sector financiero y, ante todo, ha consistido en la caída de la confianza y la liquidez, lo que ha provocado graves disfunciones en el mercado interbancario y ha obligado a los bancos centrales a intervenir. La intervención de los bancos centrales han apaciguado la situación y ha permitido a los mercados recuperar un funcionamiento más normal, señaló Cuchet. Al igual que el resto de actores, la gestión alternativa también se ha visto afectada por esta crisis, sobre todo las estrategias basadas en incentivos o que han intervenido en mercados menos líquidos, que, no obstante, se han recuperado con rapidez. Entre las estrategias más perjudicadas se encuentran aquellas con un alto grado de apalancamiento, que sufrieron la evaporación de la liquidez, al igual que ocurrió con las estrategias de Global Macro o los fondos de arbitraje cuantitativo de renta variable. Otras estrategias, como el arbitraje sobre el crédito, expuestas a mercados menos líquidos, se han resentido considerablemente debido a la dislocación del mercado del crédito.