Pese que los temores por el ritmo de desaceleración se han reducido con el inicio de 2.012, lo cierto es que no hay duda que las principales economías desarrolladas encuentran serias dificultades para dar continuidad a la mejora económica y lo que es más, dejan a la vista serios riesgos sobre una potencial debilidad económica, más allá de la desaceleración vivida en el último ejercicio.
Sobretodo, porque parece (y a tenor de lo ocurrido hasta ahora solo me atrevo a decir que parece) que los niveles de déficit alcanzados por las economías desarrolladas más importantes, comienzan a incomodar. Si centramos la atención en el caso concreto de Reino Unido, encontramos que el ejercicio 2010 concluyó con un déficit fiscal del 10,4% sobre PIB y con un crecimiento económico de 2,1%. Pese estos alarmantes datos, agencias de análisis y calificación de riesgos miraron a otra parte (zona euro) y dejaron que Cameron, sin la presión directa de los mercados, aplicará medidas severas de contención de gastos.



El resultado es que efectivamente, el nivel de déficit se ha contenido y se espera que concluya el ejercicio 2.011 en 6,5%. Sin embargo, este esfuerzo conlleva efectos colaterales sobre el crecimiento que se espera que concluya el ejercicio con un tímido 0,9%. De hecho, esta llamativa caída que ha experimentado el crecimiento es la que ha llevado a revisar las previsiones de crecimiento de Reino Unido para 2.012 y situarlas en 0,6%. Resumiendo, las agresivas medidas de ajuste fiscal aplicadas para reconducir el déficit, confirman que están pasando factura al crecimiento y lo que es más, ese menor crecimiento será el responsable de que el camino hacia el cumplimiento del pacto de estabilidad (déficit por debajo del 3%) sea más lento de lo esperado.


Además de los datos (que hablan por sí solos en los últimos años), la peor noticia es que esos datos pueden comenzar a ser importantes para los mercados pues, aunque de forma muy sutil, parece que las agencias comienzan a mirar de reojo a las grandes economías desarrolladas (pérdida de la máxima calificación en Francia y sorpresa de Moody´s en la noche del lunes que situó el AAA de Reino Unido en outlook negativo por primera vez).
Con todo, las conclusiones sobre el efecto en los mercados son de riesgos bajistas en el medio plazo, pues el FTSE 100 se encuentra a menos de un 5% de alcanzar los máximos del pasado ejercicio que a su vez, suponen máximos de la reacción alcista iniciada en el ejercicio 2.009.

Este mismo análisis sería extensible para EEUU cuyos índices ya han alcanzado la zona de máximos del pasado ejercicio y cotizan a tan solo un 10% de los máximos que se dejaban en el ejercicio 2.007, cuando el crecimiento trimestral de la economía estadounidense rondaba el 4,5% (actualmente 0,7%), tenía una tasa de paro del 4,5% (ahora del 8,3%) y mejor no hablemos del déficit… Lo cierto es que los mercados suelen anticipar los datos económicos pero, echando un vistazo a estos datos, ¿No les parece que los mercados han estimado una mejora más rápida en la recuperación económica que está teniendo lugar? ¿No les parece que el desfase de datos existente 2.007-2.011 y las previsiones de crecimiento que se manejan para 2.012-2.013, apuntan a una decepción de los mercados? Dicho de otro modo, los niveles alcanzados en los índices son compatibles con crecimientos en torno al 4%, con creación de empleo y con unos niveles de déficit y deuda muy distintos a los actuales. Lamentablemente las previsiones no apuntan a esta rápida mejora y es por ello que a mi parecer, los mercados se han adelantado en descontar un entorno de mejora más intensa y tendrán que ajustarla tarde o temprano. Aunque me llamen pesada, sean cuidadosos con sus posiciones en renta variable y no olviden los stops.