Aristóteles estableció la diferencia entre la potencia, aquello que puede llegar a ser, al acto, aquello que es. Brasil es el ejemplo a seguir por todas aquellas “potencias” económicas que quieren llegar a ser acto. El 31 de octubre se decidirá en las urnas el sucesor de Lula, y las políticas económicas que los nuevos dirigentes tomen a partir de ahora marcarán la diferencia entre Brasil como potencia, o Brasil como realidad.

No es ninguna novedad que Brasil está en uno de los momentos más dulces de su historia; las tasas de crecimiento prometen aún varios años de bonanza e inversión extranjera, además de unos niveles de paro en el entorno del 7%. Famosa es la frase, “lo difícil no es llegar, es mantenerse”… y si no que nos pregunten a los españoles.
 
Hace poco conocíamos la noticia de que España dejaba cortésmente su sitio privilegiado en el 8º sillón de las economías más importantes según el PIB. El lugar se lo cedíamos a Brasil, una potencia que sigue con paso firme a pesar de la crisis y gracias a las políticas que el futuro ex presidente Lula Da Silva puso en marcha allá cuando accedió al poder en 2002.
 
La crisis, según Gonzalo Cañete, director de trading en España de Hanseatic Brokerhouse, “está dejando tras de sí una serie de cambios irrefutables”. El primero de los cambios a los que alude Cañete es la autonomía de las economías emergentes; no sólo eso, les otorga un papel principal en la recuperación mundial.
 
Los números no engañan, las economías emergentes van a contribuir hasta un 50% del PIB mundial durante el ejercicio 2010-11, según datos del Departamento de Renta Variable Emergente de Santander. Pero arrancar no es realmente la parte más difícil, lo que desgasta es el mantenerse, la carrera continua. España es un claro ejemplo de ello, hicimos una buena salida pero en la primera curva el coche se nos ha hecho añicos.
 
Por ello, sea quien sea y del color que le guste ser, las políticas que a partir de ahora se tomen en el gigante sudamericano van a condicionar la infraestructura de una economía capaz de mantener el ritmo o por el contrario convertirán Brasil en una especie de Carpe Diem económico.
 
Y bien traído esta el término. “Brasil tiene que aprovechar el momento” asegura Miguel Ángel Bernal, profesor de Fundación de Estudios Financieros. Lo que prima ahora según el experto es, en resumen, aprovechar los beneficios que se están cosechando para inversiones que permitan la diversificación de su modelo productivo, todo ello a través de un control monetario moderado; como moderadas tienen que ser las políticas crediticias de los bancos.
 
En opinión de Bernal, estos planes de inversión deben ser impulsados por las empresas privadas, guiadas y apoyadas por el sector público. Todo ello encaminado a evitar una situación similar a la sucedida en España hace escasos dos años, donde la falta de previsión nos ha llevado a una situación más que precaria.
 
Alejandro Varela, analista de Renta 4 cree que “el crecimiento brasileño se sustenta principalmente en la fortaleza de su demanda interna.” Es una de las razones por las que el experto no ve similitudes entre el caso de España y Brasil. “Tener una importante necesidad de infraestructuras no necesariamente significa crear un desequilibrio”, añade.
 
“La demanda China ha sido un elemento muy importante en la recuperación Brasileña”, opina Varela, ya que ha sido un compañero comercial muy importante en los peores momentos de la crisis. La consolidación de la economía Brasileña como potencia pasa por “mantener una férrea disciplina fiscal y un nivel de gasto público que permita seguir manteniendo unas finanzas equilibradas”. Cosa que por otro lado y como afirma el propio Varela, ya lleva haciendo estos años.
 
Sin embargo los cuentos de hadas siempre tienen un protagonista malvado. Uno de esos protagonistas en el cuento del país de la samba, según los expertos consultados, es la apreciación del Real, además de la política fiscal expansiva, que está recortando recursos al sector privado.
 
Se han sentado las bases para la creación de una economía sostenida. Ahora es responsabilidad de los dirigentes que vendrán el mantentener este crecimiento y construir un bello entramado económico que deje para la posteridad una catedral que perdure y que no se venga abajo en la primera curva.