El 2012 arrancaba con importantes desafíos; una economía global que se desacelera como telón de fondo, la nacional que mira de cerca la recesión y unos ambiciosos objetivos de consolidación fiscal.

Las cosas empeoraron con unas estimaciones de déficit que dejaban al descubierto desviaciones de +2% sobre el déficit estimado para el ejercicio 2011, pues eso advertía que serían necesarias más medidas de ajuste y por tanto, como ya recoge en sus estimaciones el BdE, que la desaceleración se profundizará confirmando la temida pero esperada recesión (-1,5% en 2012). Sin embargo, las complicaciones no concluyen aquí; el Fondo Monetario Internacional recientemente daba a conocer sus previsiones de déficit para España en 2012 y 2013, empeorándolas hasta el 6,8% y el 6,3%, respectivamente. Es por ello que si España pretende cumplir con su compromiso fiscal, se verá obligado a tomar más medidas de ajuste y por tanto, el crecimiento sufrirá un varapalo adicional. ¿Se dan cuenta de que es la pescadilla que se muerde la cola? ¿Se tomarán nuevas medidas de ajuste, o simplemente se asumirá que los objetivos de déficit están fuera del alcance y deben establecer unos más asequibles a la realidad actual? ¿Dónde está el equilibrio entre crecimiento y déficit? Y lo que es más, ¿sirve de mucho acometer todas las medidas necesarias para “intentar” alcanzar un objetivo de déficit (inalcanzable) a costa de hundir la economía?...

Sin embargo, en la renta variable española hemos podido observar la formación de figuras de duda que parecen querer resolverse por la parte alcista. Con todo, lo que quiero decir es que pese que los mercados en el corto plazo pueden evidenciar mejoras significativas, en el medio, esperamos volver a ver la peor cara (debido a todo lo expuesto anteriormente). Es por ello que la recomendación pasa por aprovechar los movimientos del corto plazo, pero sin olvidarnos (porque generalmente los avances continuados nos hacen ser olvidadizos) de que volveremos a tener capítulos de inestabilidad, volatilidad y de amplios números rojos.

Si centramos la atención en el siguiente gráfico, podemos observar que el selectivo español se anota la cuarta jornada de consolidación en zona de máximos, cotizando en las inmediaciones de los 8.580 pero sin poder alejarse de los mismos. Todo apunta que tendrá lugar una ruptura alcista pero en cualquier caso, quedamos a la espera de movimientos clarificadores, quedamos a la espera de ver si el Ibex es capaz de atacar la resistencia de los 8.735 y sobretodo, si es capaz de mantenerse por encima de los 8.445, porque en la medida que se mantenga por encima de la citada referencia, el escenario de continuidad alcista hacia niveles objetivos de 8.898 e incluso de 9.200 y 9.350, seguirá activo.