Con el sonido del mar hasta los más cardíacos optan por relajarse, pero de vuelta en septiembre, con la cartera bien cargada, resulta que quizás las posiciones cortas podrían no haberse quedado tan apartadas del mercado como nos hacían creer los reguladores europeos. La realidad que refleja la CNMV contrasta –demasiado- con los datos del sector privado y a ello se suma un considerable aumento de los bajistas dentro del mercado neoyorquino. Si hoy en día la situación parece no estar demasiado clara, cabe preguntarse ¿son los hedge funds su nuevo refugio? o ¿dónde quedará el sector financiero cuando se levante el veto?

‘Lo que se ha demostrado es que la prohibición a cortos ha tenido un efecto prácticamente nulo’, asegura Daniel Pingarrón, analista de IG Markets, que se atreve a ampliar este pronóstico para el momento en que expire el plazo a finales de septiembre. Aún con todo, el lunes negro que fue la jornada de ayer cerró con una caída del sectorial bancario superior al 6% y mejor ni mencionar al mercado nacional donde Santander y BBVA sufrieron recortes que rozaron también los seis puntos porcentuales.

Desde que entrara en vigor la prohibición a cortos el pasado 12 de agosto, Santander y BBVA han perdido un 10,48% y un 12,04% de su valor, respectivamente. Por aquel entonces, España, Bélgica, Francia e Italia entendieron que la vía para inyectar certidumbre en la renta variable europea era meter la mano allí donde cuelga el cartel de ‘libre mercado’. ¿El resultado? Ambos bancos se han olvidado ya de los 6 euros con un ojo puesto más bien en la zona de 4,50.


Gráficos Intradía Banco Santander y BBVA (12 agosto/ 06 septiembre)

 












FUENTE: INFOBOLSA

Ya les aventuro que el futuro no es demasiado prometedor para el sector financiero de aquí a medio plazo, pero es algo que analizaremos unos párrafos más adelante.

A la vista de los resultados, parece que la medida adoptada por las autoridades reguladores europeas no ha sido la más adecuada, al menos, para conseguir un efecto positivo sobre los mercados. Pero, ¿en qué consisten las ventas a corto? Según apuntan desde Fidelity, éstas se refieren a la petición de acciones que realiza un inversor a un intermediario, títulos que vende y que espera recomprar más adelante a un precio inferior. Tras esto se las devolvería al prestatario y de la diferencia es de donde obtiene el beneficio. La controversia de esta práctica viene derivada de la creencia –bastante popularizada- de que generan auténticos desplomes de las bolsas e inyectar aún más incertidumbre.

De momento, los datos objetivos sobre la mesa son la prohibición por parte de estos cuatro países de las posiciones cortas dentro del sector financiero, veto que España ha hecho extensible hasta el 30 de septiembre, Bélgica e Italia hasta ‘finales de este mismo mes’ y Francia avista el 11 de noviembre como fecha límite para su mantenimiento.

La experiencia del 2008 –momento en que se produjo una situación similar- deja entrever no sólo la indiferencia de los mercados, sino además la inconveniencia de esta medida. Hay que retrotraerse al año 2008 cuando Reino Unido decidió prohibir temporalmente las ventas a corto. Tres de sus grandes entidades bancarias, RBS, Lloyds y Barclays vieron como sus acciones perdían un 78%, un 59% y un 66%, respectivamente. Pero la cosa no queda ahí, sino que al desplome de sus títulos hay que sumarle la iliquidez de sus acciones frente a los valores ‘no prohibidos’, un 50% superior durante este periodo.


Los datos oficiales: la CNMV y Data Explorers
Es la dirección a la que remiten últimamente todos los gestores de fondos: razón, la CNMV. ‘Se supone que sólo se pueden abrir CFDs bajistas en carteras alcistas’, asegura Jesús Bermejo, subdirector para España de Hanseatic Brokerhouse.

Si hacemos caso a los datos elaborados por la compañía de estudios Dataexplorer, valores protegidos –en teoría- por la prohibición a cortos siguen manifestando una clara exposición a los denominados préstamos de acciones, la acción más repetida dentro de las posiciones cortas. El Banco Santander contaba a fecha del 1 de septiembre con más de 742 millones de acciones prestadas, superior al 8% de su capital, mientras que según los datos de la CNMV no superaba el 0,2%. Idéntica situación para el BBVA que registraba más de un 11% de títulos prestados. Entonces, ¿dónde está la trampa si nadie se está saltando las normas? Hay quien apunta a los hedge funds que consiguen jugar con las nuevas reglas del juego adoptando posiciones que no superan el 0,49%, esquivando así la limitación del 0,50% que es cuando se verían obligados a rendir cuentas sobre el destino de sus inversiones.

Situación que sucede si atendemos al mercado doméstico, pero en Estados Unidos, mercado libre por excelencia, parece que los bajistas han decidido entrar por la puerta grande. Según datos de Commodity Futures Trading Commision recogidos la última semana, los futuros sobre el S&P 500 se encuentran ahora en su mayor posición bajista desde mediados del año 2008. Y es que parece que los hedge funds están viviendo su propia corrección después de verse al descubierto en momentos en que el mercado viraba al rojo con ellos aún levantando la copa de champán. Atentiendo al ratio long/short de Data Explorers ha experimentado una caída superior al 1,5, desde las 12,3 veces del último mes, al 10,85 actual.


Lo que deparará octubre
Francia ha sido el primero de los países en dejar caer la prolongación del veto a cortos hasta, como máximo, el próximo 11 de noviembre. Daniel Pingarrón sostiene que ‘podría renovarse antes de que llegue el 20 septiembre’ en el resto de países suscriptores de esta medida. Independientemente de ello, la situación bursátil del sector financiero no parece contar con la fortuna de su lado. Este mismo lunes, el CEO de Deutsche Bank aseguraba que ‘muchas entidades europeas no sobrevivirán si tienen que revaluar su deuda’; esto de un lado, mientras que Merkel intenta frenar a toda costa la escapada del euro por parte de algún estado miembro, con la prima de riesgo española disparada y la posibilidad de una quita a la vuelta de la esquina, como asegura Bermejo.

Desde Hanseatic Brokerhouse prevén ver al Ibex 35 cerca de los 7.600/7.400 puntos antes de mediados de octubre ‘con muchísima probabilidad’. Y en línea con su selectivo, el Banco Santander, por debajo de los 5 euros, más próximo a los 4,5. ‘Ver al Santander perder el 50% desde los máximos marcados de 8 euros tampoco sería de extrañar’, afirma Bermejo, que sitúa al gigante financiero de la casa Botín a precios por debajo de los 5 euros ‘con mucha facilidad’.

De cara a Europa pintan también bastos para el sector bancario para el que baraja un desplome de entre el 10% y el 15% dentro de ‘una corrección’ de la mano, dice Bermejo, de ‘una posible confirmación de la rebaja del rating de Italia, el CDS de Francia que ya está empezando a subir y una nueva quita en Grecia’. Veremos si con la vuelta de los cortos al mercado, los valores financieros aprovechan para lamerse las heridas, pero lo que está claro, por el momento, es que la sangría escapa mucho más allá del intervencionismo comunitario.