La Comisión Europea aprobó hoy el plan de reestructuración del banco hipotecario británico Northern Rock, la primera gran entidad europea amenazada por la crisis financiera en 2007, al considerar que garantiza su supervivencia a largo plazo sin ayudas públicas adicionales. Además, el plan reduce el tamaño del banco a un 25% del que tenía antes de la crisis, lo que según Bruselas minimizará las distorsiones de competencia. Northern Rock se dividirá ahora en dos entidades: un banco sano, que continuará las actividades comerciales viables, y un 'banco malo' para liquidar el resto de los activos.