Estimado Sr. Zapatero,

Soy un ciudadano español que vive con gran preocupación e interés, la difícil situación de nuestro país en estos momentos. 
Con esta carta no pretendo criticar su gestión en el gobierno durante los últimos siete años. En absoluto. Mi intención es otra bien distinta: proponer alguna solución para mejorar nuestra economía. Reconozco que durante su legislatura hay muchas cosas que no me han gustado. También reconozco que nunca he votado a su partido; uno sigue de cerca, y con mucha ilusión el proyecto de Ciudadanos. Pero creo que en estos momentos las críticas no sirven de nada, más aún, cuando la mayoría de ellas vienen de sectores que lo que manifiestan es un inconformismo porque su gestión al frente del gobierno ha perjudicado sus propios intereses. Son muchos los que protestan y pocos los que buscamos soluciones. De esos pocos, aún somos menos los que buscamos el interés general a través de nuestras propuestas, (no representamos a nada ni a nadie y colaboramos en redacciones independientes como Ei) así que escúcheme con atención porque tenemos poco tiempo.

Lo primero que quiero plantearle es que abra los ojos a la realidad, mejor dicho, a su realidad, a la que a usted le rodea. Le voy a dar dos datos: primero, las últimas encuestas de intención de voto le colocan fuera de la Moncloa, es decir, ha perdido la confianza de muchos votantes que le apoyaron en las últimas elecciones. Segundo, el próximo año, tendremos nuevas elecciones generales. Conclusión: tiene muy poco que perder y mucho, mucho que ganar. Le diré más, si pone en marcha mis propuestas, le puedo asegurar que usted pasará a la historia como el presidente que sentó las bases de la recuperación económica en España.

Pasemos a identificar cuál es nuestro objetivo. Creo que está claro: hacer que los mercados financieros globales vuelvan a apostar por nuestro país. Que nos entre dinero vaya (cada vez odio más los tecnicismos económicos). De todos los cambios que podemos hacer en nuestro país para mejorar esta situación, me voy a quedar con dos: a) arreglar el problema del sector financiero/construcción (es el mismo); y b) reducir todo lo posible la tasa de desempleo.

Ya le adelanto que mi planteamiento es tan sencillo como atrevido.

Sistema financiero/Sector construcción

Desde que estalló la crisis subprime en EEUU a mediados de 2007, el BCE ha hecho todo lo posible y lo imposible para “amortiguar” los temidos efectos que la misma podría tener sobre la economía de la eurozona. Ya en agosto de ese mismo año comenzaron las históricas “inyecciones de liquidez” al sistema por parte del BCE. Esas ayudas tranquilizaron algo los mercados, pero fueron insuficientes.

Pasados unos meses, tocaba bajar los tipos oficiales para animar la liquidez del sistema. En ese 2007 el tipo oficial del euro se situaba en el 4%, a mediados del 2009 ya estaba en el 1%.

¿Cuál ha sido el problema en nuestro país? Que dicha liquidez no ha llegado a la economía real. Se ha quedado en el sistema financiero. ¿Por qué? ¿Por qué tienen tanto problema las empresas y familias para acceder a esta financiación? Si hemos inyectado cientos de miles de millones de euros en el sistema, hemos bajado los tipos hasta el 1%... ¿qué ocurre? Pues ya lo sabemos todos, que ahora lo que existe es una crisis de “confianza”. ("Los spreads sobre el euribor siguen muy altos" que dirían algunos).

Venga, vamos acotando el problema. Entonces nos encontramos en un punto en el que los bancos y cajas no se fían de nosotros a la hora de conceder créditos y préstamos. ¿Pero acaso nos fiamos nosotros de los bancos y cajas? Señor Zapatero, en esta partida de mus, ha llegado el momento de “poner las cartas boca arriba”. Yo ciudadano te muestro a ti banco cuál es mi situación financiera y tú banco nos muestras a todos los ciudadanos cuál es la tuya. Pero queremos saber la verdad, queremos conocer tu balance sin trampas contables.

Con la nueva normativa del Banco de España, emitida en la Circular 3/2010 de 29 de junio y en vigor desde el 30 de septiembre se pretende (en palabras del subgobernador del BE, Javier Ariztegui) “perseguir que los activos inmobiliarios de los bancos y cajas estén valorados a precios próximos al mercado”.

Lo que significa que se acabaron las chapuzas contables que permitían valorar una vivienda a precios del 2006 (o al precio que más le convenía a los bancos), es decir, muy por encima de su precio real de mercado en estos momentos. Un mercado en el que apenas existen transacciones a día de hoy.

Las consecuencias de esta nueva medida no se han hecho esperar: la semana pasada conocimos que muchos bancos extranjeros ya se están quitando de encima todo el ladrillo que tienen en cartera con descuentos importantes. (En concreto Credit Suisse ha vendido una parte de su cartera de deuda inmobiliaria europea con un descuento del 60%).

Esta es la línea a seguir, se lo garantizo. No puede dudar, hay que llegar hasta el final. Hasta que no mostremos al mundo las “vergüenzas” de nuestros bancos no habremos tocado fondo. Las consecuencias pueden ser terribles, fíjese hasta qué punto que “The Economist” señala que los créditos a promotores en nuestro país suponen el 31% de nuestro PIB.

Lo que esto quiere decir es que hay muchas probabilidades de que la nueva normativa del Banco de España, aplicada con rigor y sin contemplaciones, provoque la quiebra de algún banco o caja español. Ya le dije que no sería fácil pero me temo que a estas alturas no hay otra solución. El hecho de que algún banco español llegue a quebrar supondrá que realmente hemos tocado fondo. La vida seguirá y el sol volverá a salir... e iluminará un país más limpio. Torres más altas han caído… Una se llamaba Lehman Brothers y otra Bear Stearns… ¿Sabe que desde esos momentos (septiembre 2008) el Dow Jones ha subido un 8% y el S&P un 8.5%? Fue un momento muy duro para el sector financiero norteamericano y para las bolsas, que vivieron jornadas de fuertes caídas durante las semanas siguientes. Pero fue el inicio de la recuperación de EEUU.

Hasta que no hagamos “limpieza” en nuestros bancos, no sabremos realmente en qué situación se encuentra nuestro sistema financiero. Y mientras los inversores internacionales sigan con esta incertidumbre no se fijarán en nosotros. Se acabaron los parches, veamos cuál es el alcance de la herida y así podremos establecer un punto de partida para curarla.

Ni su gobierno ni los españoles tenemos la culpa de los excesos cometidos por el sector financiero durante tantos años. Fueron ellos los que no midieron las consecuencias de sus estrategias comerciales. Cuando yo me equivoco con una inversión no busco el respaldo ni la ayuda del gobierno, asumo mi propio error. Pues lo mismo debiera aplicarse con nuestros bancos.

Pero no quedará ahí la cosa. El hecho de que los bancos se vean obligados a deshacerse de estos activos inmobiliarios provocará una fuerte caída de los precios de las viviendas (también un incremento en el número de transacciones). Los constructores e inmobiliarias verán cómo los bancos pondrán en el mercado su mismo producto con descuentos del 25%, 30% o incluso hasta el 40%. Como se puede imaginar, no les causará ninguna gracia. Pero aquí tiene usted argumentos más que de sobra para defenderse. Tanto su gobierno, como el anterior del señor Aznar, ha estado financiando los beneficios de todas las constructoras en España a través del famoso “ahorro vivienda”. Toda una generación de jóvenes se ha visto privada de una vivienda por los excesos de un mercado del que se han beneficiado muchos constructores en este país. ¿Que ahora no hay demanda? Claro que la hay! Pero no a los precios que les interesan a ellos.

No dude señor Zapatero. Para empezar a arreglar los problemas de este país, lo primero es saber desde dónde arrancamos.

Mercado laboral

Aquí, por lo menos, ya sabemos de donde partimos: 4.5 millones de desempleados, lo que supone más del 20% de la población activa.

Le propongo que reflexione sobre el siguiente dato que le voy a dar. EEUU, con un mercado laboral infinitamente más flexible que el nuestro, posee en la actualidad una tasa de desempleo del 9.4%. Durante los últimos días hemos conocido muy buenos datos respecto a la economía norteamericana: en concreto su PIB registró durante el tercer trimestre de 2010 un incremento del 2.6%. Recordemos los incrementos anteriores: Sep-Dic 09’ +5.6%, Ene-Mar 10’ +3.7% y Abr-Jun 10’ +1.7%. En su última comparecencia, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, estima un crecimiento para la economía de EEUU de entre el 3% y 4% para este 2011.

Con todos estos datos en la mano Bernanke, considera que, a pesar de todo “este crecimiento será insuficiente para lograr una bajada sustancial de la tasa de desempleo”. El propio presidente de EEUU coincide en este punto. ¿Se da cuenta de la gravedad del asunto?

Sé que durante estos días se están llevando a cabo importantes reuniones entre patronal y sindicatos para que el próximo 28 de enero su gobierno presente la reforma de pensiones. Problema que justamente surge como consecuencia del alto nivel de desempleo. Señor Zapatero, tiene ante usted dos grupos. Unos que defienden los intereses de los empresarios (y favorecen la creación de empleo) y otros que, en principio, pretenden defender los intereses de los trabajadores, pero que en realidad, perjudican y entorpecen la creación de puestos de trabajo en este país. De nuevo estamos ante una difícil y radical solución, pero usted tiene la obligación de estudiar y poner en marcha todas aquellas propuestas que favorezcan la creación de empleo, gusten más o menos.

Además tenga en cuenta que en estos momentos existe una gran presión social sobre todos aquellos colectivos que toman el camino de la “huelga”: recuerde el fracaso de la huelga general o el rechazo social que hubo contra los trabajadores del metro de Madrid o los propios controladores aéreos. Los españoles, más que nunca, quieren trabajar. Y los que no encuentran trabajo en España emigran. Se tenga un mayor o menor conocimiento de economía, cada uno de nosotros intuye que ante una situación tan grave como la actual, uno de los caminos que nos pueden ayudar a salir de esta crisis es el trabajo.

Dar prioridad a las propuestas de la patronal será muy duro y tendrá consecuencias sociales muy negativas. Muchos empresarios carentes de sensibilidad, se valdrán de estas propuestas para “explotar” a muchos trabajadores. (Y es responsabilidad de toda la sociedad y de su gobierno que esto nunca ocurra). Seguramente la tasa de desempleo se elevará en el corto plazo (merced al despido gratuito). Pero todo esto será un mal menor. La puesta en marcha de estas medidas creará empleo… Quizá no en las condiciones más adecuadas para el trabajador en el corto plazo; pero se trata de reactivar el mercado laboral, de incrementar el número de cotizantes, para así aumentar los ingresos públicos, reducir el déficit, y… sí… mejorar nuestra imagen exterior para atraer la atención de los mercados financieros.

Consecuencias

Una “limpieza” de nuestros bancos y un mercado laboral mucho más flexible supondrá mejorar la imagen de nuestro país en el exterior. Nos permitirá por un lado financiarnos a un menor coste y por otro lado incrementar los ingresos públicos, por lo que podremos reducir nuestro déficit con mayor rapidez.

Dentro de España tendremos un mayor número de ciudadanos trabajando y un mayor acceso de los jóvenes (y menos jóvenes) a la vivienda (los precios habrán caído un 30%-40%).

Usted pasará a la historia como aquel presidente que puso en marcha un “duro plan de emergencia” que posibilitó la reactivación de la economía española, y... quien sabe si podría volver a ganar las elecciones…

Reciba un cordial saludo,
Miguel Freijo


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