La Comisión Europea dejó claro hoy su intención de introducir más transparencia en la negociación de los productos financieros derivados, para reducir los riesgos asociados a los mismos, aunque no presentará propuestas concretas hasta el próximo otoño. Los derivados son instrumentos financieros cuyo valor está asociado a otro activo (como la cotización de un título, bono o materia prima) o a variables de los mercados (tipos de interés o de cambio o índices bursátiles) y entre los más conocidos están los futuros, las opciones y los "swaps". Su negociación no tiene lugar sólo en mercados regulados, y en la reciente crisis financiera han adquirido cierto protagonismo, al contribuir a la diseminación de los riesgos.