El primer ministro británico, Gordon Brown, admitió hoy, por primera vez, que habrá que efectuar recortes en la inversión pública para reducir el déficit del Estado, aunque aseguró que esos recortes no afectarán a los servicios básicos. En una esperada intervención ante el Congreso anual de la Confederación sindical británica TUC, afirmó que habrá que "recortar gastos, ineficiencias, programas innecesarios y presupuestos de baja prioridad (cuya naturaleza no especificó)", a medida que "se produce la recuperación económica".