El presidente de la Reserva Federal de EEUU, Ben Bernanke, se ha mostrado optimista acerca del futuro económico del país al afirmar que percibe "señales tentativas" de que el brusco declive en la actividad económica se está suavizando.
En un discurso que pronunciará esta tarde ante estudiantes y docentes del Morehouse College en Atlanta (Georgia), y que fue adelantado por la Reserva Federal (Fed), Bernanke dice que ha observado "recientemente señales tentativas de que la fuerte caída de la actividad económica podría estar desacelerándose".

El titular de la Fed justificó su argumento apuntando a recientes indicadores económicos sobre la venta de viviendas y automóviles, la construcción y el gasto de los consumidores.

"Soy fundamentalmente optimista acerca de nuestra economía", indicó Bernanke, quien, no obstante, advirtió de que "las actuales condiciones económicas son difíciles".

De hecho, indicó, "la actual crisis ha sido uno de los episodios financieros y económicos más difíciles en la historia moderna".

Pero, dijo, "los cimientos de nuestra economía son fuertes y no afrontamos ningún problema que no pueda ser superado con visión, paciencia y persistencia".

Pese al optimismo expresado por Bernanke, el máximo responsable de la Fed dejó claro que la recuperación pasa por lograr de nuevo un equilibrio en la actividad económica del país.

"Una estabilización de la actividad económica es el primer paso hacia la recuperación", explicó.

En este sentido, subrayó que EEUU "no experimentará una recuperación sostenible sin una estabilización de nuestro sistema financiero y de los mercados de crédito".

Bernanke aseguró que el país está "avanzando" en este frente y reiteró el compromiso de la institución que dirige de seguir trabajando para restaurar la estabilidad financiera, como "paso necesario hacia la plena recuperación económica" de EEUU.

El discurso de Bernanke, escrito antes de que se publicaran los últimos datos económicos, contrastan con la cruda realidad de varios indicadores difundidos hoy por los departamentos de Trabajo y de Comercio, algunos de los cuales se refieren al gasto de los consumidores citado por el presidente de la Fed.

Las ventas al por menor bajaron inesperadamente un 1,1% en marzo, lo que representa una duro revés para aquellos que auguraban leves signos de recuperación del sector.

La caída pone fin a dos meses consecutivos de subidas y se sitúa muy por debajo de lo pronosticado por los analistas, que esperaban un aumento de entre el 0,2 y el 0,3%.

Por otro lado, el Indice de Precios al Productor (IPP) cayó un 1,2% el mes pasado, después de dos meses de incrementos, sorprendiendo también al mercado, que no se esperaba cambios.

En términos interanuales, los precios al por mayor cayeron un 3,5%, la mayor caída desde enero de 1950.

La preocupación principal de los expertos en este momento no es la inflación, sino la deflación, es decir, una caída generalizada de precios.

La Fed indicó en sus últimas previsiones trimestrales que lo preferible sería ver una inflación en torno al 2% a largo plazo. Actualmente, debido a la crisis económica, el IPC se ha mantenido por debajo de esta tasa.

En este contexto, Bernanke auguró que la mejor proyección de la Fed "es que la inflación se mantendrá bastante baja durante algún tiempo".

Los malos datos económicos fueron completados por las cifras de los inventarios de las empresas, que cayeron un 1,3% en febrero, el sexto mes consecutivo de descenso.