El Banco de España prevé descensos del PIB en lo que resta de año que conducirán a una "significativa caída" en el conjunto de 2009, aunque ve muy probable que el momento de mayor contracción ya se haya superado y que la intensidad de la crisis empiece a disminuir en el segundo semestre por efecto de las medidas adoptadas por el Gobierno.
Así lo aseguró hoy el gobernador del banco emisor, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en el discurso de presentación de su Informe Anual, en el que afirmó que la previsible evolución de la economía hace pensar que "la caída en 2010 será más atenuada".

En este contexto, el Banco de España considera que la trayectoria del empleo es "preocupante", ya que, pese a la mejora de algunos indicadores recientes, "ligados en parte a factores estacionales", el proceso de destrucción de empleo "puede prolongarse durante algún tiempo y la tasa de paro continuar todavía su senda descendente".

"Existe el riesgo de que el fuerte incremento del paro adquiera gran persistencia y que ello retrase la recuperación posterior", añadió.

Con todo, Fernández Ordóñez indicó también que algunos desequilibrios acumulados durante la fase expansiva, como el diferencial de inflación y la necesidad de financiación externa, se están "reabsorbiendo con viveza", lo que, a su juicio, "supone un alivio en el panorama global".

Concretamente, la reducción de esta necesidad de financiación "se ha acentuado en los primeros meses de 2009" y "cabe prever que la disminución del déficit exterior continúe con intensidad en los próximos, e incluso podría reducirse a la mitad en los próximos dos años.

En el caso de la inflación, indica que es previsible que en los próximos meses continúen registrándose de forma transitoria tasas negativas y que, una vez desaparezca el efecto estadístico vinculado al encarecimiento del petróleo en la primer parte de 2008, recupere tasas positivas, aunque "muy moderadas".

PREPARARSE PARA EL FUTURO.

Pese a las previsiones de atenuación de la crisis y la mejora de algunos indicadores, Fernández Ordóñez indicó que si no se aplican ciertas reformas, existe el riesgo de que incluso después de haber superado la fase más severa de la crisis, ciertos "rasgos institucionales" continúen lastrando las posibilidades de recuperación de la economía y se conviertan en una "rémora" para seguir avanzando en el proceso de convergencia real con Europa.

Así, apuntó que para restaurar unas bases sólidas de crecimiento económico es preciso sanear la posición patrimonial del sector privado y del sistema bancario, culminar el ajuste del sector inmobiliario y, sobre todo, mejorar la productividad, la competitividad y los estímulos para la creación de empleo.

En cuanto al mercado de trabajo, pese a que la caída del IPC ha permitido una reducción de los costes laborales que soportan las empresas, el Banco de España ve necesaria una reforma encaminada a que "las condiciones laborales se ajusten a los momentos cíclicos de la economía y, en particular, a las circunstancias específicas a las que se enfrentan las empresas".

Concretamente, Fernández Ordóñez apostó por "modificaciones en los sistemas de contratación que permitan que los trabajadores que han perdido su empleo puedan retornar con prontitud a la vida laboral activa", evitando el paro de larga duración. Asimismo, abogó por la mejora de los sistemas de intermediación en el mercado laboral y de la movilidad y formación de los desempleados.

Además demandó "avances significativos" en la eliminación de las trabas administrativas, la liberalización del sector servicios, así como en los sectores energético, de telecomunicaciones y el del transporte ferroviario.

LA DEUDA PÚBLICA SUPERARÁ EL 60% DEL PIB.

Por otro lado, Fernández Ordóñez lanzó una nueva advertencia sobre el incremento del déficit público, que en 2010 podría aproximarse al 10% del PIB, lo que unido a una deuda pública que podría exceder el umbral del 60% del PIB, "configura un drástico cambio de panorama, al haberse agotado los márgenes de política fiscal para impulsar el gasto".

La máxima autoridad del banco emisor advirtió de que España podría sufrir los efectos negativos de este incremento de la deuda en forma un aumento de los costes en la captación de recursos y de pérdida de confianza en el plano exterior.

Según el Banco de España, hay que impedir que el endeudamiento del sector público se convierta en un "obstáculo" cuando la economía esté en mejores condiciones para crecer, por lo que "resulta prioritaria la pronta definición de una estrategia creíble que contemple la reducción del déficit hacia niveles compatibles con la estabilidad presupuestaria, una vez desaparecidas las circunstancias excepcionales que motivaron su incremento".

Por último, el gobernador del Banco de España afirmó que la corrección del sector de la construcción está siendo "muy intensa" y que, aunque el stock de viviendas sin vender continúa siendo "abultado", la disminución de los tipos de interés y de los precios de los inmuebles supondrá una mejora en el acceso a la vivienda.