El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés en el 4%, según informó la entidad presidida por Jean-Claude Trichet. Los 30 economistas consultados por TFN y AFP esperaban que el BCE dejara intacto el precio del dinero tras la reunión de su consejo de gobierno de hoy. El BCE europeo ha elevado los tipos ocho veces entre diciembre de 2005 y junio de 2007 y pretendía hasta el verano pasado continuar con su política restrictiva, pero la crisis del mercado de crédito y la fuerte apreciación del euro parecen haber frenado cualquier plan de futuras subidas de tipos.
Los mercados financieros preveían que el máximo órgano ejecutivo del BCE iba a mantener las tasas ya que continúan las turbulencias en los mercados financieros y pese a que existen presiones inflacionistas por el encarecimiento de la energía y algunos alimentos. El principal mandato de la entidad monetaria europea es asegurar la estabilidad de precios, que define como una tasa de inflación cercana pero siempre por bajo del 2%. La inflación de la zona del euro se situó en diciembre en el 3,1%, la tasa más alta desde 2001, según la oficina de estadística europea Eurostat. La escasez de liquidez en el mercado de dinero del euro ha incrementado el precio del dinero, que supera actualmente mucho la tasa rectora del BCE. El Euribor a tres meses se situó hoy en el 4,59% y a doce meses en el 4,64%. El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet ofrecerá en la sede central del banco europeo en Fráncfort a partir de las 13.30 horas GMT más detalles de las deliberaciones del consejo de gobierno en la rueda de prensa mensual, que también se transmitirá en directo por la página de internet de la entidad en inglés, alemán y francés. El comité de política monetaria del Banco de Inglaterra también dejó inalteradas los tipos de interés en el 5,5%, tras haberlas bajado en diciembre por primera vez en dos años. Los mercados financieros prevén que la Reserva Federal estadounidense (Fed) recortará de nuevo las tasas, actualmente en el 4,25%, en su reunión de finales de enero para hacer frente al debilitamiento económico que puede crear la crisis financiera actual.