El Banco Central Europeo y los diferentes bancos centrales de la zona euro habían invertido hasta el pasado 31 de julio un total de 4.233 millones de euros en la compra de bonos garantizados en el marco del programa para adquirir hasta 60.000 millones de euros en este tipos de activos. Esta medida forma parte de las "no convencionales" aprobadas por el BCE para reducir los costes de crédito e impulsar el flujo de préstamos.