“La vanidad hace siempre traición a nuestra prudencia y aún a nuestro interés”. Jacinto Benavente.
Si asociamos la teoría económica en su vertiente más filosófica y asociamos la acción humana como origen del desarrollo económico y por ende de la expansión crediticia, me atrevería a decir que dicha expansión crediticia es directamente proporcional al incremento de soberbia del estado anímico del ciudadano. El punto álgido del ciclo económico puede llegar a un estado social de arrogancia insoportable, incluso vanidoso en el peor de los casos.

La etimología de Economía viene del griego y la composición de dos palabras “oikos” y “nemo” que significa; administrar el patrimonio. La economía en definitiva nos muestra la forma en que la sociedad sobrevive, prospera y funciona.
Nuestro sistema es indiscutiblemente capitalista, por ello el capital es la base de nuestra supervivencia, prosperidad y funcionamiento social. Con esta reflexión me gustaría comenzar a analizar y argumentar el caso Bankia. Los bancos, como emisores de capital, tienen un papel absolutamente determinante en nuestro orden social. Papel que calificaría de abusivo. Me guste o no, esta es nuestra realidad.

Bankia es el fallido reducto del desastre inmobiliario que se ha producido en España en el primer lustro del segundo milenio. La burbuja inmobiliaria se produjo ampliamente con todos sus matices, llegando a implantar en el seno de la sociedad una grave crisis de valores en nuestro país, llevándonos a una crisis social y económica sin precedentes que pone encima de la mesa un contundente debate; ¿es el modelo político, económico, financiero y social de España viable?
No me caracterizo por ser catastrofista, ni mucho menos proponer en mi opinión una crítica voraz y oportunista de Bankia. Pretendo compartir un trabajo de investigación que llevo días realizando; la inoperancia política en el caso Bankia y la ineficiencia del sector bancario en España con el denominado "product model driven" como epicentro de la crisis, versus un nuevo modelo basado en el "client driven model", que debería poder evitar en un futuro crisis tan graves como la que empezó en el año 2.000 originando una burbuja que ha arrasado el mercado laboral, ha evidenciado el fracaso del sistema autonómico, el modelo económico y ha desarrollado la quiebra del sistema bancario y de las arcas públicas del propio estado. Tan duro como real.

Orígenes de Bankia
Bankia tiene su origen en el proceso de reestructuración del sistema de cajas de ahorro que impulsó el Banco de España en el año 2.010. Amparado por Caja Madrid se creó el Banco Financiero y de Ahorros, que nace de una fusión fría entre la caja madrileña y Bancaja, añadiendo posteriormente a La Caja de Canarias, Caixa Layetana, Caja Rioja, Caja Ávila y Caja Segovia. Dando como resultado una entidad de 340.000 millones de euros en activos y con unas ayudas del FROB de 4.465 millones de euros. ¡He aquí el primer gran error político señores! Permitir la creación de Bankia. El entonces presidente Rato, definió a Bankia en la salida a bolsa de la entidad, como una empresa con enorme potencial que jugaría un papel "dinamizador para la economía española".

La crisis subprime originada en noviembre de 2.007 con la quiebra de dos fondos de inversión del banco estadounidense Bearn Stearns enseñó al mundo entero el grave peligro que corre un sistema financiero con entidades de gran tamaño que ponen en indiscutible riesgo a todo el sistema. La expresión conocida como "Too Big to Fail" (demasiado grande para quebrar), no se tuvo en cuenta a la hora de crear Bankia, originando un problema de graves consecuencias que ponen de manifiesto un gran problema de percepción de las autoridades correspondientes que irresponsablemente no supieron ver el enorme riesgo que suponía para la financiación pública, implantar una metástasis en pleno pulmón financiero.

¡Todos podemos ser banqueros!
Bankia salió a bolsa el 20 de julio de 2.011 con el verdadero propósito de captar los fondos necesarios e impuestos por el Banco de España para poder sobrevivir, con una detallada y perfecta campaña estrictamente comercial que se dirigía claramente al pequeño ahorrador para atomizar al máximo la colocación de acciones entre sus clientes y empleados, asegurando así la supervivencia de la entidad. La colocación se saldó con un descuento en mercado del 60% y con una capitalización aproximada de 7.500 millones de euros colocados a 347.338 pequeños inversores, mayoritariamente clientes y empleados, junto con 280 grandes inversores. Esta perfecta colocación buscó de forma alegal la financiación necesaria para sobrevivir, con un mensaje fresco y renovador de una nueva entidad “solvente” y con una publicidad engañosa que incitaba al pequeño ahorrador a invertir en una compañía con gran futuro tras el famoso mensaje " todos podemos ser Bankeros".

La quiebra
Bankia captó en su salida a bolsa 3.092 millones de euros y recibió por parte del FROB 4.465 millones de euros. Para reforzar su balance provisionó la friolera de 10.800 millones de euros en 2.010. Por si fuera poco, en mayo de 2.012 Bankia fue intervenida con un compromiso de ayudas estatales entre 7.000 y 10.000 millones de euros más a devolver al 8% de interés, provenientes del FROB y que finalmente fueron 19.000 millones, siendo el montante total de 23.465 millones de euros. El mayor rescate financiero en la historia de España y uno de los más grandes de Europa.
La quiebra de Bankia supuso que la prima de riesgo en España llegara a los 511 puntos básicos, elevando el coste de financiación de las cuentas públicas, que por aquel entonces superaba el 7% y provocando que el 9 de junio de 2.012 España fuera intervenida con una línea de crédito por parte de Europa de 100.000 millones de euros, bautizada por el ejecutivo español como; línea de crédito con condiciones especiales.

Evolución bursátil
Como hemos visto, Bankia es hija de los efectos de una devastadora burbuja. Me gustaría hacer un pequeño paréntesis en la argumentación de su evolución bursátil, para poder explicar el concepto real de burbuja. Tomaré para ello la explicación de Charles P. Kindleberger, que desarrolla una burbuja financiera en 5 fases; displacement, take off, exuberance critical stage y crash. Estas fases hacen referencia a un incremento de valor de las acciones que lleva a las compras especulativas; comprar para vender más caro. Luego nos encontramos con la fase de exuberancia irracional, donde los precios suben con una verticalidad y clímax claramente insostenible hasta que dejan de existir compradores y llega el desplome o crash que deja los precios en el punto de origen o incluso peor. Las burbujas económicas suelen durar un ciclo económico y se instauran de tal manera en la mentalidad de la sociedad que se asocian como normales razonamientos ilógicos y que terminan por pagar a precio de oro castillos en el aire. Sin duda provocan un devastador efecto financiero al destruir el valor de los activos que respaldan una deuda utilizada para enriquecerse de la nada.



La evolución bursátil de Bankia responde a eso, a la ilusoria ambición de ganar dinero fácil, con el argumento comercial y en mi opinión alegal, encaminado a rescatar el mayor fiasco de la historia financiera en España. El optimismo de los sufridos pequeños inversores de Bankia terminó rápidamente con la ansiedad provocada por las caídas y el terrible hueco bajista, tan sólo 6 meses después de la salida a bolsa. La negación de la evidencia y la falta de experiencia, no solamente de los inversores minoristas sino de los asesores financieros, dejó en parálisis al miedo y en libre albedrío del mercado los ahorros de pequeños inversores, con perfiles de riesgo conservador y en algunos casos un horizonte temporal, que en absoluto corresponde a dicha atribución de activos. Quiero puntualizar que me indigna sobremanera la falta de escrúpulos de ciertas actitudes que bien podemos decir de forma alegal, afectan de gran manera a pequeña escala a pequeños ahorradores o a gran escala, a todos los contribuyentes, no sólo por el mastodóntico importe de las ayudas públicas, sino por el sobrecoste financiero provocado por la falta de confianza en nuestro sistema financiero, producido en parte por el aniquilado sistema financiero español. Actualmente, el inversor de Bankia ya ha entrado en fase de capitulación y desaliento, tras pasar durante este verano la fase de pánico y desesperación.

La psicología lo es todo en la bolsa y en nuestros modelos de trading, evitamos posiciones alcistas, en todo valor que cotice por debajo de una media móvil de 30 semanas. Esta simple regla me protege de rasgos como pensar que un valor no puede caer más.

El inversor debería entender que en bolsa absolutamente todo es posible. No hay nada escrito. El mercado es caprichoso y poco escrupuloso. No podemos dejar en manos de nadie nuestro dinero y menos en manos del mercado. Todo inversor necesita tener juicio de valor, criterio y convicción junto a una estrategia programada de trading, para evitar que el entorno nos convenza y haga que tomemos una decisión basada en la opinión generalizada. En el trading como en la vida, ir en contra de la multitud, suele ser sinónimo de éxito.