La entidad financiera levantina cerró el pasado ejercicio con un beneficio neto de 131,9 millones de euros, un 12,2% por debajo del pasado ejercicio, debido a un aumento del 36% en las provisiones por insolvencias, hasta totalizar 609 millones de euros. La tasa de morosidad pasó del 2,99% del cierre de 2008 al 4,04%.