“...Y las Bolsas caen a plomo ¿cómo iba a ser de otra manera, por mucho que se empeñen los presidentes de determinadas compañías líderes ¿cómo van a subir las Bolsas si la economía se contrae y se contraerá más, con el plan de adelgazamiento, fuerte y dolorosa cura, acordada por los países, que, hasta ahora, han sido adalides del Estado de Bienestar? A todos nos gusta subir peldaños, que nos encumbran a la riqueza. Pero no estamos acostumbrados a bajar peldaños, que nos llevan a la pobreza. Y en esas estamos desde hace tiempo.
Pero no queremos admitirlo ¿Se imagina usted, estimado director, una vida sin móviles, sin apenas luz, con pocos teléfonos, con poca agua para ducharse, sin frigoríficos? ¿No? Eso sucedía en gran parte del reino de España hace no más de 30 años. Pero a lo que voy. adiós al Estados de Bienestar. Si Keynes levantara la cabeza encabezaría una huelga general. La Europa PIIGs, la Europa, que nos llaman periférica, arde por los cuatro costados. Considero que la Otra Europa no tardará mucho en arder como una tea. Le envío este enlace...” atentamente, Valentín Santiago, autodidacta.

“...El concepto de Estado de bienestar se alza como el anhelo de proyecto social en la mayor parte de las sociedades tecnificadas actuales. Pero no se trata de un asunto novedoso; surge, siquiera como reconocible en sus puntos fundamentales de desarrollo, en el curso de la modernidad. La conceptualización de Estado de bienestar atañe a lo que, genéricamente, denominaríamos provisión y satisfacción de ciertas necesidades consideradas básicas de carácter económico, educativo, sanitario, etc., sancionadas por las sociedades modernas desde instancias diversas, así privadas como públicas, al amparo del Estado como garante y regulador. El máximo desarrollo de este concepto y de su aplicación se alcanza en el seno de los países democráticos de economía capitalista. Dadas las supuestas características pluralistas de estas sociedades, la aspiración del Estado de bienestar plantea mayor complejidad de índole política, económica y ética. Así el cúmulo de problemas se extiende para el interés de las diversas disciplinas, debiéndose ceñir nuestro análisis a los ámbitos de la ética y de la sociología donde atender, específicamente, a los asuntos de la libertad y de la alienación posibles en estas sociedades.

Los creadores del Estado del bienestar reconocieron, en coincidencia con el diagnóstico de los marxistas, que en el capitalismo la acumulación de riqueza por los propietarios implica el empobrecimiento de los no propietarios. Pero el Estado de bienestar, en confrontación con el diagnóstico de los marxistas, no se proponía eliminar las causas de este fenómeno tan negativo –que hacía impopular al capitalismo–, sino sólo los efectos: únicamente aspiraba a atenuar los conflictos que se derivan de tales diferencias. El gran instrumento de esta auto-reforma del sistema capitalista es el sistema fiscal, que atiende a la subvención de las actividades del Estado y, sobre todo, a una redistribución menos discriminatoria de la riqueza producida.

De acuerdo con Keynes, a quien corresponde la paternidad del Estado social, éste se propone la combinación y conjunción de un crecimiento económico ilimitado, por un lado, y por el otro, una mejor redistribución de la riqueza, una mayor justicia social, lo que queda resumido en la llamada fórmula keynesiana: Desarrollo económico más bienestar social...”

Miles de griegos marcharon el jueves de forma pacífica hacia el Parlamento, en una protesta contra las medidas de austeridad que tuvo una menor participación que la manifestación masiva de hace dos semanas que terminó con incidentes y con la muerte de tres personas.

Unas 25.000 personas se manifestaron por el centro de Atenas y se congregaron frente al Parlamento, casi la mitad de la cifra que se reunió en la última gran protesta el 5 de mayo.

Los manifestantes gritaban consignas como “Ladrones, salgan” y “Devuelvan el dinero robado y salgan de allí” en las inmediaciones del Parlamento, mientras la policía antidisturbios, armadacon escudos y bastones, ocupaba los escalones del edificio de estilo neoclásico.

Miles de funcionarios se manifestaron ayer, también, por las principales ciudades españolas, aunque los medios le han prestado poca importancia al evento.

¿Están las Bolsas preparadas para afrontar el impacto de una gran ola de conflictividad social? Ante la ola gigante de paros y manifestaciones que surcan Grecia acudo a uno de mis oráculos:

-."Es una gran amenaza para los mercados de valores, para las Bolsas, porque aunque el inversor final sigue y seguirá ausente de las mesas de operaciones durante mucho tiempo, es el dinero institucional, muy miedoso, el que hará las maletas. Y además, de manera súbita, que es lo peor. Las instituciones han gestado y amamantado el Gran Rebote. Sólo ellas ¡Cuidado con la desbandada institucional! No, las Bolsas no están preparadas. Al menos, en su fase inicial”, me responde.

-. ¿En su fase inicial? le insisto

-. Así ha sucedido en ciclos anteriores. Lo de la conflictividad social no es nuevo. Nace y muere, muere y nace. Las Bolsas lo pasan muy mal al principio y comienzan a remontar cuando el deterioro es general. Es decir, al final del proceso. Y el proceso sólo ha hecho que comenzar. Cuando el destrozo social alcance niveles de paroxismo, las Bolsas se liarán la manta a la cabeza para desconcierto de todos. Pero eso tardará en llegar. Estamos en los prolegómenos de lo que podríamos definir una Gran Algarada Global, sentencia.


Fuente: www.lacartadelabolsa.com