La inmobiliaria Aisa reconoce tener una deuda con la compañía aseguradora ASEFA por distintos riesgos, pero niega "haber recibido ninguna notificación o requerimiento de ningún juzgado solicitando el concurso de acreedores de la sociedad". En un comunicado la firma señala que a pesar de la difícil situación que atraviesa el sector, ha atendido y continuará atendiendo todos los compromisos asumidos con sus acreedores y proveedores, y que no existe ninguna demanda en curso donde se reclame cantidad alguna contra la compañía.
Añade que la deuda con la compañía aseguradora ASEFA estaba en curso de negociación, tras haberse recibido el requerimiento de pago de la cantidad adeudada, aproximadamente 1,3 millones euros, el pasado 10 de abril, y que está previsto su abono en la semana entrante. Desde Aisa se asegura que en este ejercicio mantienen sus ventas según sus presupuestos, y que en el primer trimestre de 2008, de acuerdo con el cierre provisional, las ventas ascendieron a 55 millones de euros, con un resultado positivo de unos diez millones de euros de beneficios, y que la deuda de la compañía se ha reducido en 100 millones de euros. La inmobiliaria cifra los activos a 31 de marzo en 970 millones de euros y la deuda financiera a 400 millones, de los cuales 200 son hipotecas subrogables a clientes, 75 corresponden a hipotecas sobre distintos suelos y activos, 35 millones a financiación de circulante, y 90 millones en deuda estructural a largo plazo de la compañía. A la deuda financiera deben añadirse 116 millones más de acreedores ordinarios, de los cuales 55 millones aproximadamente se corresponden a cantidades aplazadas en distintos ejercicios por adquisiciones de suelo. En lo que va de año Aisa ha vendido dos edificios en España que le han reportado unos ingresos de 86 millones de euros. En enero vendió un local en el Paseo de Gracia de Barcelona al grupo promotor Nergosa por 52 millones. Posteriormente, en febrero, se desprendió de un edificio de oficinas en Madrid que fue adquirido por el grupo inversor Metrópolis por 34 millones. El pasado ejercicio, Aisa registró una pérdidas de 133,7 millones de euros, de las que el 96,7% (129,3 millones) se debió a ajustes extraordinarios. Entre estos ajustes figuran 79 millones por deterioro de activos y efectos regulatorios derivados de la nueva Ley del Suelo, y 21,8 millones por saldos pendientes de cobro que se ingresarán en 2008 y 2009 y que la empresa decidió provisionar.