El director general del primer asegurador mundial AIG, Martin Sullivan, abandonó sus funciones este domingo, cediendo a la presión de fuertes críticas contra los miles de millones de dólares perdidos por el grupo con la crisis financiera. Sullivan, de 53 años, será reemplazado en el principal cargo ejecutivo del grupo por el actual presidente del consejo directivo, Robert Willustad. Este último centralizará las dos funciones más importantes en la conducción del grupo y su nominación será efectiva inmediatamente. Ex director del banco estadounidense Citigroup, Willumstad, de 62 años, fue nombrado el domingo al final de una reunión del directorio, citado en carácter de urgencia.
"El amplio espectro de experiencia de Robert en materia de dirección y en materia de servicios financieros lo han convertido en la persona que hace falta para ayudar a AIG a atravesar las turbulencias de los mercados, decidir cambios organizacionales y reconstruir el valor para el accionista", destacó AIG. Sullivan había asumido funciones en 2006, luego que se antecesor, Hank Greenberg, renunció en el marco de una investigación de las autoridades estadounidenses por fraude contable. Realizó toda su carrera en AIG donde ingresó a los 17 años. Marcha esperada Su partida era esperada desde hace varias semanas por los mercados y las críticas se acumulaban en contra de la dirección a la que exigían una exposición más fuerte que la prevista por AIG a los productos financieros adosados a los créditos inmobiliarios subprime. El ex número uno de AIG, Hank Greenberg, había dirigido el último mes una carta muy crítica a la dirección, en la que reprochaba "una pérdida total de la credibilidad" de AIG. Para AIG, la historia parece repetirse por segunda vez, ya que al abandonar sus funciones deja AIG en una situación similar a la que la dejó Greenberg. Sospechas de la SEC La imagen de AIG se encuentra de nuevo afectada por una nueva investigación del regulador de la bolsa (SEC), que sospecha, según la prensa, de errores contables que habrían conducido a AIG a sobrestimar el valor de ciertos productos financieros. Se trata de los productos financieros conocidos como CDS ("credit defaut swap") o contratos de cobertura, que aseguraban el riesgo de crédito de los inversores. El asegurador, que acusó al primer trimestre la pérdida más pesada de su historia -7.800 millones de dólares- ha sido forzado de depreciar más de 15.000 millones de dólares sobre los dos últimos trimestres producto de inversiones equivocadas en productos derivados. El grupo debió destinar también 20.000 millones de dólares de dinero fresco con el fin de consolidar su balance.