Las inminentes preocupaciones sobre la salud fiscal de países en la periferia de la zona del euro, la contracción del crédito en China y los temores sobre sus valuaciones relativamente altas afectaron a los activos de mercados emergentes en enero. Mientras los inversionistas vendían activos líquidos como acciones y algunas monedas, los precios de los bonos del mundo en desarrollo subían frente al mes anterior. Ello, señalan expertos de mercado, envía una señal de que la reciente caída es una corrección de corto plazo más que el inicio de un retroceso importante del apetito por el riesgo. El panorama a largo plazo para el mundo emergente sigue siendo prometedor. Tras subir más de un 73% en 2009, las acciones en el Índice de Mercados Emergentes MSCI declinaron un 5,7% en enero frente al mes previo.