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1. ¿Cuál es la visión macroeconómica actual en cuanto a crecimiento, inflación y política monetaria?
Desde una perspectiva macroeconómica, esperamos que el crecimiento se mantenga resiliente y positivo a nivel global. En Estados Unidos, este crecimiento estará impulsado principalmente por la inversión de capital (CapEx) en inteligencia artificial y por el aumento de la productividad. En Europa, el consumo se muestra relativamente sólido, aunque la productividad es algo menor.
Lo más relevante para la renta fija es el panorama de la inflación. En Estados Unidos, aunque la inflación seguirá siendo persistente, ya observamos cierta desaceleración. Los factores que han empujado la inflación al alza —como el software, ciertos servicios financieros y la energía— son de carácter temporal. En cambio, los factores subyacentes como los salarios y los servicios están disminuyendo, lo que dibuja un escenario de inflación más moderado.
Respecto a la política monetaria, los bancos centrales en Europa y EE. UU. han comenzado a subir los tipos de interés. No creemos que se trate del inicio de un gran ciclo de subidas; es posible que veamos una subida adicional, pero las expectativas del mercado son demasiado agresivas, sobre todo considerando que no prevemos que la inflación se mantenga elevada por mucho más tiempo. Todo esto genera un entorno relativamente benigno para la renta fija, aunque la volatilidad continuará siendo alta.
2. ¿Debería preocuparnos la sostenibilidad de la deuda pública y el aumento global de las rentabilidades (yields)?
La sostenibilidad de la deuda es un factor que debemos monitorizar constantemente, pero en este momento no nos preocupa en exceso. El aumento de las rentabilidades (yields) que vemos a nivel global es un fenómeno amplio que responde a dos grandes tendencias a largo plazo:
- Un cambio de pilar económico: Tras la crisis financiera, el soporte de la economía dependía de la política monetaria. Hoy en día, el trabajo pesado recae en la política fiscal. Un mayor gasto público suele traducirse en rentabilidades más elevadas.
- Un contexto de gasto de capital intensivo: Pasamos de una etapa de exceso de ahorro global que mantenía los tipos bajos a un entorno donde todos los actores —gobiernos y empresas— buscan capital para financiar energía, defensa e inteligencia artificial. La alta demanda de capital empuja los rendimientos al alza.
Por tanto, las rentabilidades altas no responden solo a un factor inflacionario, sino a un mayor crecimiento potencial que las justifica. Que el bono del Tesoro estadounidense cotice al 5% con un crecimiento nominal del 6.5% es algo perfectamente normal si miramos el periodo previo a la crisis financiera.
3. Ante este escenario, ¿cómo se debe posicionar una cartera de renta fija?
El ajuste de precios impulsado por los tipos de interés ha hecho que todo el mercado de renta fija vuelva a ser atractivo, desde la deuda soberana hasta el crédito de alta calidad. Tener un enfoque diversificado es muy aconsejable.
Sin embargo, mantenemos la cautela en el tramo más largo de la curva debido a la alta volatilidad esperada. El tramo de 5 a 7 años es ideal para empezar a incrementar la duración y asegurar rentabilidades atractivas sin asumir un riesgo excesivo. Además, dada la estrechez de los diferenciales, conviene estructurar una cartera de crédito diversificada con sesgo hacia la alta calidad.
4. ¿Qué rentabilidad esperada y horizonte temporal ofrece actualmente esta estrategia?
Una cartera de crédito diversificada entre alta calidad y alto rendimiento ofrece actualmente una rentabilidad del 6.5% en dólares (o entre el 5% y el 5.5% en euros), manteniendo una duración moderada de 4 a 5 años.
Dado que la rentabilidad inicial es el mejor indicador del retorno total futuro, asegurar estos niveles de rendimiento durante los próximos 5 años permite aspirar a un retorno total acumulado de doble dígito alto. A pesar de la volatilidad, la rentabilidad de la renta fija ha vuelto.
5. ¿Está el mercado subestimando los riesgos geopolíticos?
El mercado se ha mostrado relativamente complaciente ante los riesgos geopolíticos. Existe un incremento significativo del riesgo y cambios estructurales en la dinámica global. Aunque los mercados suelen centrarse en los fundamentales a largo plazo, los eventos geopolíticos pueden alterar el escenario.
Por esta razón, respaldamos un enfoque de gestión activa, apoyado en el análisis fundamental bottom-up (de abajo hacia arriba), como la mejor vía para gestionar el capital en el entorno actual.
6. En conclusión, ¿cuál es el papel actual de los bonos en una cartera de inversión?
Se invierte en renta fija por dos razones principales: la generación de ingresos (retorno total) y la diversificación respecto a la renta variable.
En entornos de alta inflación, la correlación entre acciones y bonos puede aumentar, haciendo que ambos activos caigan simultáneamente y generando cierta desconfianza en el inversor. Sin embargo, a medida que la inflación se normaliza, los bonos recuperan su función descorrelacionadora dentro de la cartera.
Lo más atractivo hoy es su capacidad de generación de ingresos. Tras años de tipos en cero o negativos tras la crisis financiera y la pandemia, hoy contamos con rentabilidades sustanciales. La renta fija vuelve a ofrecer un cupón elevado y un gran potencial de retorno total. Entre un bono con retorno cero y sin volatilidad, o un bono con alto retorno y algo de volatilidad, la segunda opción es, sin duda, mucho más saludable para el inversor.

