En el último tema a debate del apartado de Macroeconomía se han analizado las diferentes fases por las que pasa un ciclo económico completo, así como los aspectos más característicos de cada una de estas fases. Además, muy importante, Álvaro Lissón nos ha adelantado algunas herramientas que nos pueden ayudar a tomar el pulso, en “tiempo real”, a la actividad económica a través del análisis de variables de frecuencia media (publicación de datos en frecuencia semanal/mensual). Así, a través del estudio del precio de las materias primas, de las encuestas de sector manufacturero de los principales bloques económicos (PMIs, ISMs), de las exportaciones de Corea o las importaciones de China construimos el GdC ciclo global que nos sirve de apoyo para identificar en qué punto del ciclo se puede encontrar la economía global.


En el tema de hoy, dentro de este bloque de Productos en el Centro del Conocimiento, vamos a identificar hacia qué segmentos del mercado debería apuntar nuestra cartera de inversión en función de la posición en el ciclo económico. Para ello identificamos cuatro estados que son el resultado de cruzar dos variables: crecimiento e inflación. En el gráfico está dibujado en el eje horizontal la variable crecimiento, que puede encontrarse en un estado de aceleración (desplazamiento hacia la derecha) o en desaceleración (desplazamiento hacia la izquierda). En el eje vertical está representado la inflación, que también puede estar en una fase de aceleración (desplazamiento hacia arriba en el gráfico) o en desaceleración (desplazamiento hacia abajo).
 
Ya tenemos los cuadrantes definidos por diferentes estados de crecimiento e inflación. Ahora hay que situar dentro de cada cuadrante las alternativas de inversión más apropiadas, aquellas que mejor rendimiento ofrecen en cada escenario. Así, por ejemplo, si la economía mundial está acelerando gradualmente su crecimiento (desplazamiento hacia la derecha en el gráfico) y las presiones sobre la estabilidad de precios no parecen ser muy acusadas (no hay aceleración en inflación) estaremos en el cuadrante inferior derecho, donde cabría esperar un buen comportamiento de: bolsa de países desarrollados, sector inmobiliario de países desarrollados, deuda pública y renta fija privada de emisores en países desarrollados. Los diferentes colores del gráfico están asociados a diferentes niveles de volatilidad de cada alternativa de inversión. El cash sería la alternativa menos volátil, es decir de menor riesgo (color verde) y la renta variable la de mayor riesgo (color rojo).  

 
Crecimiento / Inflación ¿dónde invierto?


 
El futuro de la bolsa se llama 5G
El departamento de análisis y redacción de Estrategias de Inversión ha realizado un informe sobre el 5G, una tecnología que supondrá una revolución en toda regla y que será uno de los grandes cambios que nos afecten en los próximos años
Identificado (1) el cuadrante en el que se encuentra la economía y (2) las mejores alternativas de inversión para cada fase, es el momento del tercer y último paso: la construcción de la cartera. Para ello disponemos de diferentes vehículos (fondos de inversión, ETFs, acciones o bonos, por ejemplo), cada uno con sus ventajas e inconvenientes. En los siguientes puntos vamos a destacar la principal ventaja de cada uno de ellos y cómo podríamos utilizarla para construir una cartera modelo para ese cuadrante inferior derecho:
 
1 - Fondos de inversión:

sin duda alguna el aspecto fiscal (traspaso sin peaje) es uno de los mayores atractivos, así como el acceso a gestores que puedan aportar una rentabilidad extra (lo que se denomina “alfa”). Una selección de fondos (entre 8 y 12) que cubran todas las alternativas de inversión e ir desplazando euros en función del cuadrante en el que nos encontremos puede ser una muy buena alternativa.

2 - ETFs (fondos cotizados): es la forma más barata de hacer una gestión pasiva, es decir, de replicar el movimiento de un índice (ya sea de renta variable, renta fija, materias primas, etc.) Las comisiones son muy competitivas y dan acceso a mercados que podrían ser poco líquidos si quisiéramos acceder de forma directa. Si, por ejemplo, queremos que un porcentaje de nuestra cartera replique el IBEX 35 o el MSCI world, la forma más barata de hacerlo es comprar un ETF sobre estos índices. El inconveniente es el tratamiento fiscal (no hay opción de traspaso, el tratamiento es igual que el de las acciones). También hay ETFs temáticos, sectoriales, de renta fija y otras muchas alternativas para cubrir ese porcentaje de gestión pasiva. 
 

3 - Acciones/Bonos: para ese porcentaje de cartera en la que todo inversor quiere aplicar su visión personal, sus apuestas de inversión. La compra directa de una cartera de acciones o bonos permite al inversor posicionarse en aquellos valores que ha identificado por su infravaloración, por su aspecto técnico, por su rentabilidad por dividendo, por la estrategia empresarial, por sus cupones, etc. Son muy diversas las técnicas de selección de valores, ya sean acciones o bonos, y destinar un porcentaje de la cartera, no muy alto, a la puesta en práctica de esa técnica puede ser una gran ayuda para el desarrollo del perfil inversor.
 

Ya tenemos los tres pasos (1) identificar cuadrante, (2) alternativas de inversión, (3) selección de productos para cubrir esas alternativas. Cada inversor partirá de una respuesta diferente en el punto 1, situándose en un cuadrante diferente y, por tanto, construyendo carteras diferentes ¿en qué cuadrante te sitúas pensando en 2014?


 

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