En un reciente encuentro con los estrategas de Allianz Global Investors, Nordea y Capital Group organizado por Estrategias de inversión las tres casas coincidieron en una visión constructiva para los mercados. Entre un mayor apetito por el riesgo, el peso de las narrativas y una política monetaria cada vez más divergente, los gestores analizan dónde siguen apareciendo oportunidades en renta variable, crédito y activos reales.
Este año se han producido grandes cambios en el panorama macroeconómico y geopolítico. Principios que han sustentado la economía mundial durante décadas como el libre comercio, la globalización y la independencia de los bancos centrales, se están viendo cuestionados. A pesar de ello, los diferenciales de crédito se encuentran en mínimos históricos y los mercados de renta variable en máximos. Este tipo de indicadores nos recuerdan que lo importante para obtener rentabilidad a largo plazo es estar en el mercado y no intentar predecir su evolución; no obstante, seguimos atravesando tiempos difíciles. ¿Qué deben pensar los inversores en renta fija del entorno actual y cómo deben posicionar sus carteras para obtener resultados?
En un mundo dominado por un discurso inversor centrado en Estados Unidos, la deuda emergente en moneda local ofrece una alternativa atractiva. Con unos factores de rentabilidad basados en la dinámica de los tipos de interés locales, este activo puede aportar diversificación y potencial resistencia a las carteras globales.
La reducción de la inflación subyacente, la caída de los precios de la energía y la ralentización del crecimiento de la economía mundial apuntan a una trayectoria de recortes de tipos de interés en los mercados emergentes.
En el momento de pensar en cómo hacer la asignación al alto rendimiento, una consideración importante para muchos inversores es el impacto en el riesgo de la cartera.