Hasta ahora el debate entre la conveniencia de la gestión activa y la gestión pasiva se ha convertido en una cuestión tan encendida como hablar de fútbol, o de política. ¿Qué es mejor?

 
Pues como todo depende del perfil del ahorrador. Hace unas semanas la gestora de fondos indexados (gestión pasiva), Indexa Capital, explicaba que en los últimos 10 años un 88,3% de los fondos de inversión españoles no batía a su índice de referencia”. Es decir, que solo un 11,7% de los gestores de nuestro país cumple con su misión.

Probablemente los que han sabido elegir a su gestor podrá decir –con razón- que la gestión activa es más rentable y más conveniente. Incluso el que el mercado considera el mejor inversor de la historia, Warren Buffett, ha dicho cada vez que ha tenido la oportunidad que ha recomendado a su familia que una vez que él ya no esté deberían poner su fortuna en un fondo indexado al S&P 500 de bajo coste.

S&P balance sheet


Sin embargo, conforme la situación de las bolsas se complican, lo cierto es que las gestoras de fondos  -muchas de las que no consiguen batir a sus índices de referencia-, alertan de los peligros de poner nuestro dinero en un fondo que replique a un selectivo. Hace solo unas semanas, Beltrán de la Lastra, presidente y director de inversiones de Bestinver, una de las firmas de inversión con más éxito de nuestro país, mostraba su preocupación al respecto. Apuntaba que en estos momentos de incertidumbre el mercado mostraba muchas áreas extremadamente atractivas. “Es de los momentos más atractivos que he conocido en mi carrera para invertir”,  afirmaba ante un grupo de periodistas. En ese encuentro apuntaba que “la gestión pasiva está llegando a su auge cuando la gestión activa tiene mucho más sentido”.

En los últimos tres años 1,3 billones de dólares en todo el mundo han pasado a ser gestionados por fondos de gestión pasiva. En este tiempo la gestión activa ha perdido 250.000 millones de dólares de volumen gestionado.

En opinión de los gestores de AllianzGI existen tres claras razones para apostar por la gestión activa.  
 
  1. La evaluación correcta de una estrategia debe cubrir un ciclo completo de inversión “mientras que un 59% de los gestores añaden valor en el plazo de un año este porcentaje se amplía al 73% en cinco años. Este concepto es esencial por lo anormalmente largo que se ha convertido este ciclo. El S&P 500 no ha experimentado un bear market en los 7,5 años que dura ya esta fase expansionista de los mercados”.
 
“Lo que esto implica –dicen- es que desde que el mercado tocó mínimos en marzo de 2009, la subida de las bolsas ha reducido la necesidad de protegerse ante las caídas, un área en la que históricamente los gestores activos han mostrado mucha experiencia”. Apuntan que “ durante el pinchazo de la burbuja tecnológica y durante la crisis de 2008-2009, los gestores activos de fondos de gran capitalización, lo hicieron mejor que sus rivales en 471 y 100 puntos básicos, respectivamente.
 
  1. El cambio hacia la gestión pasiva es preocupante por la forma en la que se usan las herramientas.  Con frecuencia los inversores pasivos compra fondos de índices por razones tácticas, más que estratégicas y lo que se espera es que puedan entrar y salir de este activo con rapidez. “Pero cuando los mercados son volátiles no siempre tienen la liquidez suficiente como para hacer movimientos de forma efectiva. Un buen ejemplo fue el flash crash de agosto del año pasado  cuando el Dow Jones llegó a caer 1.000 puntos en un solo día. Ese día se interrumpieron las cotizaciones en 1.300 ocaciones y los precios de los ETFs se deconectaron en esas ocasiones de sus activos referenciados. Por ejemplo, ETFs de consumo básico llegaron a caer un 25% mientras que las compañías que debían estar en esos fondos se dejaban un 9%”, apuntan.
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  3. Por último, los gestores pasivos se han beneficiado de las políticas monetarias expansivas de los bancos centrales desde la crisis financiera.  En opinión de estos gestores esto es importante porque el mercado está más basado en estas cuestiones que en los fundamentales de las empresas, lo que entorpece el desempeño de la gestión activa. En su opinión, “la desaparición de las políticas acomodaticias es una parte del ciclo económico, lo que podría favorecer la decisión de optar por este tipo de gestión”.
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En este sentido, María Vázquez, consejera delegada de Quadriga apunta que “en un entorno de tipos de interés muy bajos y sin los depósitos extra-remunerados, la gestión personalizada resulta más atractiva”. Ella destaca que “el valor de las gestoras independientes en este entorno, centradas en exclusiva en gestionar la rentabilidad de los fondos, está en saber ver la luz en el caos, aplicar ese talento a definir la estrategia y ejecutar las decisiones adecuadas y hacer crecer el dinero de los partícipes. Los ahorradores deben tomar las riendas de su futuro y exigir ganar dinero. La gestión activa es la clave para poder hacerlo a largo plazo”. El tiempo dirá.

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