La “premier” británica Theresa May ha cumplido con las previsiones, declarando ante numerosos diplomáticos europeos que Reino Unido está preparado para salir del mercado común. No obstante, confía en mantener positivas y productivas relaciones con los miembros de la UE, así como un acceso amplio al mercado europeo.

Llegado el medio día en Londres, en el palacio de Lancaster House Theresa May ha declarado que su cometido ahora es desarrollar el plan por el que Reino Unido dejará la UE, pero no Europa, recalcando en varias ocasiones que desean mantener buenas relaciones con los “vecinos y amigos europeos”, así como implementar los lazos internacionales con otros países, pues ”el Brexit puede ser una oportunidad para crear una Gran Bretaña más global”. May quiere mantener estrechos lazos con sus, hasta ahora, socios europeos colaborando en temas de terrorismo, política y comercio.

No obstante, aunque May ha declarado que dejan de ser miembro de la UE (porque así lo decidieron los ciudadanos británicos), no deja de ser un miembro de Europa, comprende que la salida de la alianza implica la salida del mercado único, si bien confía en tener un acceso con elementos singulares que posibiliten mantener un acceso grande a la Unión Europea. Pretende lograr el mayor acceso posible al mercado único en una base recíproca, sin tener que contribuir con mucho dinero al presupuesto europeo. 

Mercado único europeo actual
 

La dirigente tiende la mano a la eurozona para colaborar “no sólo en temas de mercado, también de terrorismo y desarrollo”
 
De puertas para dentro, reitera su empeño en continuar reduciendo el déficit por medio de la inversión en infraestructuras.

LO QUE VIENE AHORA
Ahora Theresa May y el resto del Ejecutivo se centrarán en los temas clave para Reino Unido: inmigración, nuevos socios comerciales y la batalla para librar el Brexit frente al Tribunal Supremo.

Recordemos que Reino Unido y en concreto la ciudad de Londres son un foco de entrar de inmigrantes europeos. Cerca de tres millones de europeos viven en Reino Unido y el año pasado 600.000 inmigrantes llegaron a las islas británicas. Ahora, se les podría requerir un visado de trabajo o un contrato para poder entrar. Además, las empresas inglesas que contraten extranjeros podrían tener que pagar impuestos especiales. De hecho, May ya ha declarado hoy que “controlaremos la entrada de miembros de la UE en el Reino Unido, pues esto será mejor para nuestros negocios y para el mantenimiento del sistema público”. (Ver: Los bancos se preparan para un Brexit duro)

Pero si May no está dispuesta a abrir sus fronteras a la libre circulación de europeos, parece complicado que la UE esté dispuesta a dar a los británicos carta blanca para comerciar en las fronteras comunitarias. Eso sí, según la dirigente, “esto abre una oportunidad a una Gran Bretaña más global”. Al calor de estas pretensiones, el próximo presidente de EEUU, Donald Trump, no ha tardado en tender su mano a los británicos y prometer acelerar la firma de tratados.

Pero antes de todo, May tiene que superar una barrera dentro de su propio terreno, pues a finales de mes está previsto que el Tribunal Supremo decida si el Gobierno puede activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa de forma unilateral e iniciar la separación de la UE o, por el contrario, May debe pedir aprobación previa al Parlamento para avanzar en este trámite. Si el Tribunal decide optar por la segunda vía, el Ejecutivo tendrá que aprobar una nueva ley que retrasará la desconexión. Además, al confirmarse el deseo de May de abandonar el mercado único, Escocia podría materializar sus amenazas de celebrar un nuevo referéndum de independencia del Reino Unido.
 

BREXIT Y EL MERCADO BRITÁNICO
Desde que se conociera el resultado del referéndum británico a favor de la salida de Reino Unido de la UE, la libra esterlina se ha abaratado un 25% frente al euro y 22% frente al dólar, tocando mínimos de más de tres décadas. Ante esta evolución, May ha declarado que la bajada del valor de la libra tendrá un impacto en la inflación y que deben tener libertad para poder llegar a acuerdos de comercio con países fuera de la Unión Europea”. No obstante, ante el tono contundente, a la vez que colaborativo que ha mostrado Theresa May en su discurso, la libra ha rebotado marcando el mejor rendimiento diario de la divisa desde 2008.  (Ver: La libra se tambalea ante las nuevas dudas de un Brexit duro)
 
Evolución EURGBP desde referendum británico

Evolución GBPUSD desde referéndum británico

En cambio, el FTSE-100 se ha revalorizado un 16% desde finales de junio y, con la excepción de la sesión de ayer, acumulaba catorce cierres en positivo y marcando nuevos máximos históricos, apoyado fundamentalmente en las compañías exportadoras.  Como explica José Luis Cárpatos, analista independiente, “el mercado está infravalorando el daño que le va a hacer a su economía el abandono del mercado común pues, por mucho que baje la libra, el Footsie en máximos históricos es peligroso en el medio plazo”(Ver: Llegó el "May Day"... ¿Podrán seguir subiendo estas compañías?)

Evolución FTSE-100 desde referéndum británico