Durante la última década, los mercados emergentes han ofrecido unas oportunidades de inversión extraordinarias a los inversores de todo el mundo merced al desarrollo de la urbanización, el auge de las clases medias, las nuevas reformas económicas y la liberalización del comercio, que han dado lugar a tasas de crecimiento muy superiores a las de otros países más desarrollados del mundo.
De hecho, mientras que el crecimiento del PIB en el mundo desarrollado y emergente fue esencialmente igual en la década de 1980, entre 2000 y 2010 el crecimiento medio del mundo emergente se aceleró hastamultiplicarse por tres, impulsado fundamentalmente por las economías asiáticas.

Este fuerte crecimiento ha recompensado a quienes invirtieron en los mercados emergentes con un periodo de rentabilidades excepcionales en las grandes clases de activos. Sin embargo, la ironía es que los mercados emergentes se han desarrollado y han empezado a parecerse cada vez más a sus homólogos desarrollados, poniéndole cada vez más difícil a los inversores la tarea de conseguir "ventajas de diversificación" simplemente invirtiendo de forma general en los mercados emergentes. Como resultado de ello, según el BlackRock Investment Institute, en el futuro los inversores en mercados emergentes tendrán que realizar análisis más detallados y profundizar sobre sectores, empresas y valores concretos si quieren seguir disfrutando del considerable potencial que todavía encierran estos mercados.

En un nuevo trabajo, titulado Are Emerging Markets the Next Developed Markets? (¿Son los mercados emergentes los próximos mercados desarrollados?), el Instituto aborda la trayectoria de rápido crecimiento de estos países en las últimas décadas y apunta al crecimiento que aún podría estar por llegar: mientras que los mercados emergentes suponen actualmente el 86% de la población mundial y el 75% de su masa terrestre y sus recursos, siguen representando apenas el 12% de la capitalización bursátil mundial.

La clave para seguir cosechando buenos resultados invirtiendo en los mercados emergentes, señala el Instituto, será el análisis fundamental de cualquier situación de inversión potencial. Para ello, el Instituto destaca varios factores a tener en cuenta a la hora de invertir:

Renta variable
Las compañías con posiciones competitivas sólidas en sus mercados nacionales o internacionales e importantes barreras de entrada (aquí se engloban empresas originarias de mercados desarrollados como Burberry) seguirán prosperando.

Los inversores deberían buscar empresas líderes mundiales, actuales o potenciales, con una ventaja tecnológica.
Las empresas con poca competencia como resultado de las condiciones comerciales en sus países, en especial algunas empresas de los mercados llamados "frontera", tendrán un buen comportamiento.

La región de China representa una importante tendencia de crecimiento y los posibles beneficiarios son las empresas financieras de Taiwán y los negocios de gestión de patrimonios de Singapur, entre otros.
Las empresas que se benefician de la mejora de su gobierno corporativo —las cotizadas rusas son un ejemplo destacado— constituyen una buena oportunidad.

Renta fija
La renta fija de los mercados emergentes podría beneficiarse de los grandes trasvases de activos en busca de inversiones que ofrezcan flujos de renta y carry (rentabilidades en exceso) y de la reorientación de las carteras para alejarlas de las inversiones en el mundo desarrollado.

La renta fija emergente también podría beneficiarse de una dinámica de demanda favorable a la vista del gran desfase entre los flujos de inversión potenciales y la limitada oferta de activos.

Los inversores no deben perder de vista que algunos estados están tomando medidas para regular los flujos financieros a través de diversas formas de control sobre el capital y deben tener en cuenta las implicaciones de dichas medidas para las rentabilidades previstas.

Divisas fuertes

Los inversores deben fijarse en los estados con finanzas sólidas, regímenes políticos estables y marcos normativos prudentes.

Los bonos con alta calificación emitidos por empresas de los países emergentes que operan en sectores estratégicos representan una oportunidad atractiva, especialmente los títulos de compañías orientadas hacia las exportaciones, el consumo y los servicios.

Mercados locales

A la hora de invertir, resulta fundamental distinguir entre los riesgos relacionados con los tipos de interés y los de las divisas.

Tipos de interés

Los inversores deben fijarse en los países con tipos altos y fundamentales sólidos, especialmente países que ofrezcan tipos reales positivos (es decir, rentabilidades ajustadas a la inflación). Por ejemplo, en la región CEEMEA (siglas en inglés de Europa central y oriental, Oriente Medio y África), Sudáfrica ofrece tipos reales positivos y buenos fundamentales. En Latinoamérica, los tipos reales son más altos, especialmente en México y Brasil.
La renta fija de corta duración tiene potencial para generar elevadas rentabilidadesajustadas al riesgo.
Se recomienda centrarse sobre todo en los mercados más grandes, dependiendo del horizonte temporal y el perfil de liquidez de un inversor.

Divisas

Los inversores deben apostar por monedas apoyadas por un carry elevado y niveles de valoración favorables y pensar en las divisas como una clase de activo independiente.

Aunque acechan algunas incertidumbres, el BlackRock Investment Institute cree que el peso de los mercados emergentes dentro de los activos financieros internacionales crecerá con fuerza durante la próxima década y que, para 2020, la comunidad inversora mundial pasará mucho más tiempo aún en los mercados emergentes que en la actualidad. Ante este nuevo panorama, señala el Instituto, lo que ocurra en Pekín, Bombay y Sao Paulo necesitará tanto análisis como los acontecimientos que se produzcan en Nueva York, Londres y Fráncfort.