Este último terremoto era el menos previsible. Nosotros estábamos cortos en el sector de autos, pero no debido a estos factores. Ha habido muchas pérdidas que puede ser una catástrofe. Nuestro jefe en Alemania dice que este tipo de práctica de delitos medioambientales podría aparecer en otros países y esto no ha hecho más que empezar con las investigaciones.
En relación a Brasil y China ya llevamos avisando sobre la precaución. Hay que invertir con la cabeza fría y no con el corazón caliente. La cartera que hemos comentado ha evolucionado. Lleva un 13% de beneficio en el conjunto del año teniendo un perfil muy defensivo en Europa. El PMI de Chino fue flojo, pero el de Francia fue extraordinario. Hay que estar en Europa. Canadá y Rusia han entrado en recesión técnica y se puede unir Noruega por la evolución del petróleo.

Se ha roto la confianza. El regulador norteamericano, en relación a Voltswagen. Lo más grave es que las investigaciones pueden llegar a lo largo del mundo. Eso provoca la pérdida de confianza. Los directores han reconocido la vergüenza. Es muy negativo para el sector y para la compañía. La parte de mercado la pueden ocupar Daimler y alguna otra.

Hace mucho que no veíamos a Santander en estos niveles. Nuestra estrategia está siendo razonable. Estamos intentando minimizar el impacto de estos movimientos volátiles. Santander es un gran banco pero su exposición a Brasil hace que esté en el ojo del huracán, por lo que va a tener muy complicado tener un comportamiento saludable en los mercados. Su problema es que su nivel de beneficio va a caer. Nosotros seguimos cortos en Santander. El único banco en el que estamos posicionados es Barclays y Societé Generale.

Declaraciones a Radio Intereconomía