Los bancos españoles han tenido un buen comienzo de año. El más grande, Santander, ha acumulado una revalorización superior al 3% en las tres primeras sesiones del ejercicio, aunque justamente ayer se frenó en zona de resistencia.
 
Desde los mínimos marcados a finales de junio a tenor del resultado del referéndum británico, Santander no ha parado de subir, y el comienzo del año no iba a frenar estas ansias. Así, el banco se ha revalorizado en tres sesiones un 3,6%, lo que le ha llevado a niveles de 5,13 euros, justamente una zona de resistencia marcada por el retroceso de Fibonacci del 61,8% de todo el movimiento de caída entre los máximos de 2015 y los mínimos de 2016.
 
Pero si Santander rebasa los 5,13 euros, podría subir hasta los 5,50 euros, zona en la que dejó un hueco a comienzos de 2015. En cambio, si se toma un descanso y descarga algo de sobrecompra (su RSI justamente ha llegado a niveles de 70 puntos), podría descender hasta el anterior soporte, en 4,80 euros (50% de Fibonacci).


 
Pero la tendencia alcista de Santander viene dirigida por la directriz alcista iniciada en junio y que le ha valido una revalorización del 55% desde los mínimos de 2016. Los indicadores técnicos Premium también corroboran la tendencia alcista del valor y le dan una puntuación de 8,5 euros. El precio se ha ido por encima de las medias móviles de 14, 40 y 200 periodos, aunque el volumen de contratación a largo plazo ha decrecido, lo que le resta puntos y fortaleza, si bien es cierto que Santander cuenta con un colchón bastante amplio para mantener la tendencia alcista de largo plazo ya que la media de 200 pasa por los 4 euros, un 22% por debajo de la cotización actual.