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El petróleo sigue su escalada constante con lo que conlleva: inflación al alza que además puede contagiar, con efectos de segunda vuelta, al resto de precio de consumo y marcar una deriva que pase directamente a los tipos de interés, encareciendo la financiación y mermando la confianza de los consumidores, con efectos devastadores, al final, para las distintas economías de los países consumidores.
Desde Goldman Sachs, Daan Struyven, codirector de investigación global de materias primas, en una entrevista en Bloomberg TV, señala que "Los acontecimientos de los últimos días sugieren que el riesgo de que las interrupciones en el transporte marítimo se amplíen e intensifiquen es importante” y por tanto, que el petróleo podría escalar más peldaños de los deseados.
Incluso llegar a las cotas de los 120 dólares, niveles interanuales alcanzados y muy cerca de los algo más de 114 marcados como máximo el pasado mes de abril para el futuro de referencia, el barril Brent.

¿Y por qué se puede producir este incremento? Desde el banco de inversión estadounidense consideran que el escenario de un potencial aumento pasaría si se elevan los ataques contra el transporte marítimo en Oriente Medio. De ahí que, desde la firma, apuesten por invertir en gas natural y el diésel para obtener mayor rentabilidad en lo que a materias primas se refiere.
Pero el efecto yo-yo, es decir del aumento pero también disminución rápido del precio, ya que destacan que, también podría caer hasta los 80 dólares por barril si las exportaciones de la región volvieran a niveles normales.
Y es que desde el recrudecimiento de los enfrentamientos, avalados tanto por Estados Unidos como por Irán, los precios desde el pasado 25 de agosto se han disparado hasta los más de 97 dólares en los que hoy cotiza el barril de referencia europeo.
De hecho, se tensionaron especialmente en el comienzo de septiembre cuando Estados Unidos atacó objetivos de la Guardia Revolucionaria de Irán, una vez que esta intentó atacar buques mercantes en el estrecho de Ormuz y contra militares estadounidenses desplegados en la región.
Una tensión que se mantiene latente en el mercado sin visos, en estos momentos, de rebajarse.

