Pero el 5 de agosto, comenzaron los Juegos y la historia ha mostrado que serán un éxito, reconoce LLan Furman, gestor de fondos de Columbia Threadneedle. Este experto habla de los paralelismos entre la economía y la historia olímpica aludiendo a que en 2016 la perspectiva para Brasil era muy negativa. El  país había experimentado no sólo una recesión sino una parálisis política, responsabilizando a la administración de haber implementado medidas para mejorar la situación fiscal, dañando la confianza tanto de negocios como del consumidor. En ese tiempo, el mercado de acciones brasileño habían caído a su nivel más bajo y los CDS – los seguros ante riesgo de impago, habían subido.
 
Pero ha habido un cambio reciente, con Michael Temer como Presidente en funciones, siguiendo el imperativo de voto de Dilma Rousseff. La nueva administración debería permitir que puedan ser tomadas nuevas decisiones de gobierno, lo que restablecerá la credibilidad y mejorará la necesitada confianza de los inversores.
 
Desde una perspectiva “top-down”, hay muchas razones para ser optimistas. El tipo de interés base del país es muy alto para los estándares mundiales, en el 14,25%, con una inflación que, tras haber alcanzado su pico en 2015, está descendiendo como consecuencia del incremento de los precios regulados y la recesión en curso reduce las presiones relacionadas con la capacidad.
 
Con todo ello, hay un foco significativo para recortar tipos, desde los actuales niveles del 10% para finales de 2017. Y hay más, después de dos años de severa recesión – con el PIB contrayéndose un 3,8% en 2015 y una esperada contracción del 3,5% en 2016- “creemos que habrá una reanudación del crecimiento con una perspectiva de crecimiento del 1% para 201”. 
 
La alta calidad del nuevo equipo económico del gobierno está ayudando al desarrollo de la credibilidad política en Brasil.  De hecho, “estamos viendo señales de cambio en algunas de las compañías de la región. Por ejemplo, Petrobras ha cambiado su equipo directivo y ahora está trabajando más consistentemente en venta de activos y restaurar su balance”.
 
La macro y la perspectiva empresarial se mantiene con cambios, aunque, la lectura de la actual temporada de resultados está tocando fondo en algunos sectores, que también supondría llegar a la parte inferior, en términos de revisiones de beneficios negativos observados en los últimos años. Es importante tener en cuenta que el consumidor todavía está en mal estado dadas las expectativas de aumento de desempleo y la falta de disponibilidad de crédito al consumo. De ahí que esperemos que la recuperación llegue de la mano de las inversiones y la producción industrial.
 
Esto muestra que hay muchos riesgos internos que considerar. Con una alta dependencia de las políticas, cualquier cambio en el momento actual será tomado negativamente. Por ejemplo, un escenario en el que Dilma no sea acusada, será tomado de forma negativa por el mercado.  La investigación sobre la corrupción sigue. Un escenario en el que uno de los miembros del nuevo gobierno está bajo una nube que podría tener consecuencias negativas . Una investigación que afecta a las compañías directamente, y los nuevos flujos deberían continuar creando algo de volatilidad. 

Los riesgos externos, cuenta Furman, también son importantes dada la importancia de los precios de las comodities y el proceso de ajuste de la divisa brasileña. Una potencial subida de tipos en EEUU pondría a la divisa carioca bajo previsión y, mientras la reciente recuperación de los precios de las comodities han ayudado a Brasil en términos de mercado, los bajos niveles de las materias primas harían más dura la recuperación brasileña.
 
En este entorno, ¿dónde pueden los inversores encontrar oportunidades? Si se espera que los tipos de interés bajen desde los niveles actuales, la credibilidad del gobierno reduce los riesgos del país a ojos de los inversores, y los fundamentales económicos se mantienen, “vemos una oportunidad en compañías que se beneficien de los bajos tipos de interés incluyendo utilities, centros comerciales y algunas financieras (no bancos).
 
Dentro de estos sectores,  el experto de Columbia Threadneedle habla de Iguatemi, una compañía con una cartera de centros comerciales de alta calidad. “Se espera que la compañía se beneficiada de un menor coste de la deuda.  La alta calidad de su cartera debería beneficiarse de los cambios del consumidor”.  También incluye en la lista a Telefónica Brasil, que se beneficiará de un incremento de la demanda en un entorno de debilidad macro. ELa compañía tiene un driver interno para mejorar sus resultados, las sinergias de la adquisición de GVT. La acción ofrece una atractiva rentabilidad por dividendo, que debería mejorar su comportamiento una vez que las tasas de interés comiencen a reducirse.

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