Las condiciones son las óptimas: los activos sostenibles se han elevado un 96%; 127 gobiernos han asumido políticas de emisiones netas cero y las empresas han reeditado sus estrategias en favor de inversiones verdes. La Gran Pandemia -dice Fink- ha aireado nuestras debilidades y nos manda un mensaje nítido de prestar más ímpetu a la guerra climática.

Larry Fink refuerza el ‘desafío verde’ de Black Rock: “El Covid 19 muestra la fragilidad del planeta; la batalla climática apremia”
Una economía de emisiones netas cero. No es una utopía irrealizable; tampoco ciencia ficción. El consejero delegado de la que, para no pocos analistas es la firma de inversión que mejor mece con su mano los mercados ha vuelto a dejar un nuevo botón de muestra de su compromiso cada vez más sólido con la sostenibilidad. Larry Fink, que incide en sus misivas anuales sobre el vínculo que su sociedad de valores adquiere para con sus clientes, rescata parte del mensaje del pasado año para enfatizar de nuevo la urgente necesidad de alcanzar una economía con emisiones netas cero de CO2. Antes de los plazos estipulados en el Acuerdo de París. Y con la obligación de lograr que la transición energética y climática consiga unas metas más ambiciosas que la de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados. Porque -aduce- la epidemia del Covid-19 “nos debe hacer superar” la concepción de que la neutralidad energética se perciba como un riesgo global por la espectacular reasignación de capitales que conlleva. La pandemia “nos muestra una realidad más optimista”; ha supuesto “tal crisis existencial -un recordatorio tan crudo de nuestra fragilidad-, que nos debe de alentar a hacer frente a la amenaza mundial del cambio climático con mayor ímpetu y a plantearnos en qué medida alterará nuestras vidas”. A juicio de Fink, se combina una triple respuesta que, por generación más o menos espontánea, se ha situado en la misma longitud de onda: la empresarial, en la que se ha trabajado con coraje y convicción en pro de sus stakeholders en temas climáticos -además de otros relevantes como la salud, la igualdad racial, la pobreza u otras necesidades de la ciudadanía; la inversora, por la que “hemos vivido un incremento del 96% en activos sostenibles con respecto a todo el 2019” -los fondos de inversión y ETFs invirtieron 288.000 millones de dólares entre enero y noviembre del pasado año- y la regulatoria, dado que 127 gobiernos, responsables de más del 60% de las emisiones globales, “están considerando o desarrollando ya políticas activas de emisiones netas cero de CO2”. 

Para Fink, en 2021 “este impulso cobrará fuerza y se acelerará”, lo que acarreará repercusiones significativas para la economía mundial. Porque, las compañías con una estrategia a largo plazo, bien articulada y con planificaciones claras para abordar la transición energética se distinguirán ante sus stakeholders; “les inspirarán confianza en su poder para abordar esta transformación de índole global”. A su vez -resalta-, esta conexión con los stakeholders- permitirá a las empresas entender los cambios que están ocurriendo en el mundo y responder a ellos. Las compañías que ignoran a los stakeholders, en cambio, tendrán cada vez más dificultades para atraer clientes y talento; en particular jóvenes, ya que estos esperan que las compañías reflejen sus valores. En definitiva, “cuanto más pueda una compañía demostrar que su propósito es entregar valor a sus clientes, a sus empleados y a sus comunidades, mejor competirá y ofrecerá beneficios duraderos a largo plazo a sus accionistas”. Porque, como ha demostrado esta recesión sincronizada global, las empresas con mejores perfiles ESG tienen mejor desempeño que sus pares, pues gozan de una “prima de sostenibilidad” y son más resilientes. 

En este punto, Fink destaca el reporting -informes de sostenibilidad- como una de las más útiles herramientas que facilitarán esta evolución hacia la economía sostenible. A falta de definir un estándar mundial -proyecto en el que BlackRock está avanzando, junto al desarrollo tecnológico del análisis de datos en sostenibilidad, explica su CEO-, “en la actualidad ya nos describen la forma en la que su modelo de negocios será compatible con una economía de cero emisiones netas, permitiéndonos evaluar cómo de preparada está la organización para las amenazas físicas del cambio climático y la transición económica”. De igual modo que “permiten identificar con ellos los riesgos de sostenibilidad que esa organización podrá sufrir”. Aunque Fink reivindica que los datos sobre sostenibilidad no se limiten sólo al ámbito climático, sino que también reflejen los proyectos de inversión a largo plazo para mejorar la diversidad, equidad e inclusión, porque “no podemos olvidar que el coronavirus ha agrandado la desigualdad económica en el mundo” y estas divulgaciones sobre las perspectivas de las empresas sostenibles “nos permite entender mejor la profunda interdependencia entre las cuestiones ambientales y sociales”. 

A su juicio, para lograr una transición exitosa -que sea justa, equitativa y que proteja el sustento de las personas- “se requerirá innovación tecnológica y planificación durante décadas”. Misión que “sólo podrá lograrse con liderazgo inversor, empresarial e institucional, coordinación entre los sectores público y privado y apoyo intergubernamental”. El Covid “nos demuestra y recuerda que las grandes crisis, ya sean médicas o ambientales, exigen una respuesta conjunta, global y ambiciosa. “Me invade un gran optimismo con respecto al futuro del capitalismo y la salud de la economía; pero no a pesar de la transición energética en marcha, sino gracias a ella”, afirma el CEO de BlackRock.


 
El ejercicio dialéctico de las misivas de comienzos de año de Fink se completan con el paso del ejercicio con cartas personalizadas a máximos responsables de multinacionales. En las que suele profundizar en aspectos concretos de los criterios que rigen desde hace años las reorientaciones de las carteras de capital de su firma. BlackRock -insiste Finck- “es fiduciario de nuestros clientes y les ayuda a invertir para alcanzar objetivos a largo plazo”. Porque “la mayor parte del dinero que administramos es para la jubilación, y pertenece a individuos y beneficiarios de pensiones como maestros, bomberos, médicos, personas de negocios y muchos otros”. Su confianza “nos otorga la gran responsabilidad de abogar por ellos”. Es una convicción plena: “nuestros clientes, como accionistas de su compañía, se beneficiarán si usted es capaz de generar un valor duradero y sostenible para todos sus stakeholders”. En especial, en tiempos convulsos, aclara. En los que la devastación económica ha llevado el desempleo en niveles muy elevados, ha abocado a pymes al cierre de sus puertas todos los días y a familias en todo el mundo a luchar por pagar el alquiler y la comida. Pero también revela que la alienación política reciente en EEUU, “alimentada por mentiras y por el oportunismo político”, ha conducido a la violencia en el Capitolio, y “al duro recordatorio de lo vulnerable y preciado que puede ser el sistema democrático”. Pero también ha dejado una huella empresarial, unos avances del sector privado por la innovación y los planes verdes en plena fase disruptiva, de quiebra de cadenas de valor y de canales de suministro. Bajo el nuevo ciclo de negocios post-Covid, es preciso “generar un movimiento tectónico acelerado” que permita anticipar la victoria sobre el cambio climático. 
 

Volúmenes trimestrales de inversión ESG

Fink lleva años criticando expresamente la escasa comunicación de ciertos dirigentes de firmas cotizadas con los accionistas minoritarios -que subyace detrás del escándalo Reddit, GameStop, y Robinhood en Wall Street- o el mínimo poder de influencia de otros responsables corporativos para revertir el curso de los combustibles fósiles. Dardos dirigidos, por ejemplo, a las empresas gestoras de aeropuertos, que deberían interceder decididamente para acabar con el queroseno por parte de las líneas aéreas, llegó a decir Fink, una crítica que se trasladó también desde otros fondos de inversión, con carteras de capitales comandadas por criterios ESG. Algunas aerolíneas, de hecho, ya han tomado la iniciativa. AIR France - KLM fusión resultante de las dos compañías de bandera francesa y holandesa, acaba de operar el primer vuelo directo con combustible sintético sostenible, un viaje de un Boeing 737-800 en el que se cargaron 500 litros de este carburante de bajas emisiones producido por Royal Dutch Shell, entre Ámsterdam y Madrid.

Las grandes petroleras también temieron el castigo inversor y la rebelión social de perforar el crudo de Alaska en el último trimestre de 2020, cuando el ex presidente Donald Trump levantó la prohibición a las firmas del sector explorar y percutir el rico subsuelo petrolífero del llamado Refugio Salvaje de Alaska. Ninguna de las supermajors, que habían esperado largas décadas la decisión de la Casa Blanca, actuó durante los meses en los que tenían permiso para hacerlo hasta la nueva prohibición impuesta por la Administración Biden.