La Unión Europea podría reducir hasta 38 millones de toneladas de CO2 al año, lo que equivale a 156 millones de barriles de petróleo, mediante la sustitución de todas las bombillas tradicionales por lámparas de bajo consumo en los hogares, según datos de Philips.
Además, la compañía estima que ese cambio al alumbrado de bajo consumo en los hogares podría suponer un ahorro anual del 80% en el consumo de la energía, con las consiguientes reducciones en emisiones de gases de efecto invernadero.

A partir de mañana 1 de septiembre, las bombillas tradicionales incandescentes desaparecerán progresivamente del mercado dentro de un plan de sustitución hacia productos de bajo consumo propuesto por la Comisión Europea y aprobado por los miembros de la Unión.