Además, la compañía estima que ese cambio al alumbrado de bajo consumo en los hogares podría suponer un ahorro anual del 80% en el consumo de la energía, con las consiguientes reducciones en emisiones de gases de efecto invernadero.

A partir de mañana 1 de septiembre, las bombillas tradicionales incandescentes desaparecerán progresivamente del mercado dentro de un plan de sustitución hacia productos de bajo consumo propuesto por la Comisión Europea y aprobado por los miembros de la Unión.