
El sector de las aerolíneas está en el ojo del huracán desde que estalló la guerra entre EEUU e Israel contra Irán. Más allá de la oleada de cancelaciones de vuelos -más de 10.000- y el espacio aéreo internacional mucho más complejo que trae de la mano el conflicto, una de las principales preocupaciones de los inversores es la brusca subida que ha experimentado el precio del petróleo, con el barril Brent superando los 80 dólares por barril. ¿Pero cómo de vulnerables son las aerolíneas a las bruscas oscilaciones del combustible?
“El aumento en los costes del combustible incrementará los gastos, pero el impacto variará a medida que las coberturas amortigüen el impacto”, explica Rico Luman, economista sénior de transporte y logística de ING Research.
Los costes del combustible de las aerolíneas pueden representar entre el 20% y el 30% de los costes operativos totales, especialmente para las aerolíneas de larga distancia. Y cuando los precios del combustible para aviones suben, esto rápidamente genera costes más altos. Además, este combustible está mucho más vinculado a la evolución del precio del petróleo de lo que pueden estarlo los precios de la gasolina para coches, ya que no hay impuestos especiales y la mayoría de los billetes internacionales también están exentos de IVA.

“El aumento en los precios del combustible podría reducir rápidamente los estrechos márgenes a corto plazo para los billetes reservados y vendidos, y las aerolíneas tendrán que ajustar los precios de sus billetes para mantener altos los ingresos”, explica Luman. A principios de año, los precios del petróleo rondaban los 60 dólares por barril, y a principios de marzo superaban ya los 80 dólares. “Prevemos que los precios del petróleo bajarán más adelante este año, pero esto depende de la evolución del conflicto”, avisa el experto del banco holandés.
Sin embargo, el impacto “será desigual y varía según el grado en que las aerolíneas cubrieron futuras subidas del precio del combustible”, algo que “amortigua el impacto de la volatilidad del precio del combustible a corto plazo”. Varias aerolíneas de bandera europeas cubren sus facturas de combustible, pero esto depende de la estrategia de la compañía.
IAG, el holding de aerolíneas que agrupa a Iberia, British Airways o Aer Lingus, anunció durante sus resultados del 2025 que presentaba una cobertura del 62% de los costes de combustible. Air France KLM también presenta una cobertura del 62%, mientras que en la alemana Lufthansa es del 90%, según los cálculos de ING. Las aerolíneas europeas low cost, como Easyjet (80%), Ryanair (alrededor del 80%) y Wizz Air (83%), también tienen altos ratios de cobertura y estarán en gran medida protegidas del impacto, ya que operan dentro de Europa, explica Luman. En cambio, las grandes aerolíneas estadounidenses, como American Airlines, Delta Air Lines y United Airlines, no suelen cubrir sus gastos.
Los otros factores que pesan sobre las aerolíneas
Pero los mayores precios del combustible no son los únicos problemas a los que se enfrentan las aerolíneas mundiales por la guerra. En primer lugar, “las cancelaciones conllevan ineficiencias, costes adicionales y pérdida de ingresos”. “Grandes aerolíneas con bases en centros de conexión en la región, como Emirates, Etihad y Qatar Airways, se ven afectadas por las cancelaciones masivas, pero las aerolíneas europeas y asiáticas con redes intercontinentales también han sufrido un impacto significativo en sus operaciones”, explica el economista de ING. “Y es probable que el impacto operativo se prolongue en las próximas semanas. Al comparar esto con las interrupciones, generalmente más breves, causadas por el clima invernal severo o las huelgas, sabemos que este trastorno afectará considerablemente los resultados financieros del primer trimestre”.
Con carácter más general, “las aerolíneas se enfrentan ahora a un espacio aéreo aún más complejo”. Las compañías “ya operan en un panorama geopolítico muy sensible, y la realidad actual del espacio aéreo es cada vez más compleja”, señala Luman. “Con el espacio aéreo ruso cerrado y múltiples rutas en Oriente Medio suspendidas, las aerolíneas deben gestionar un complejo entramado de restricciones, normas de seguridad y elevados riesgos operativos, lo que complica más que nunca las rutas de larga distancia, con vuelos desviados y desvíos”.
“Todavía es posible conectar Oriente y Occidente, pero podría implicar mayores distancias, mayor duración de vuelo, mayor consumo de combustible y mayores costes”, concluye el experto.

