Tras varios años consecutivos de rendimientos excepcionales, tanto con respecto a los mercados desarrollados como en relación al conjunto de los mercados emergentes, ¿todavía existen oportunidades de inversión en la Europa emergente?
Las perspectivas de estos mercados siguen siendo optimistas: crecimiento económico mundial satisfactorio y evolución favorable de los tipos. Estamos asistiendo a un retorno de los carry trades asociados a unos tipos de interés japoneses bajos y a la debilidad del yen. El riesgo geopolítico sigue siendo un factor importante, por lo que el deterioro de la situación en Irán podría llevar aparejada una corrección generalizada del mercado. En tal circunstancia, el mercado ruso, fuertemente expuesto a los valores petroleros, podría servir de refugio. Europa Central se beneficia de un entorno fiscal favorable y de una buena productividad en comparación con el nivel salarial, lo que le permite incrementar considerablemente su producción industrial. Actualmente, el sector de los servicios y el sector inmobiliario son los que más se benefician del diferencial de precios con respecto a los países de Europa Occidental, ya que la penetración del sector financiero y la disponibilidad de créditos crecen de forma constante. No obstante, el importante aumento de créditos hipotecarios denominados en divisa extranjera representa un riesgo importante. En Polonia, el crecimiento del PIB sigue siendo satisfactorio y la demanda nacional está en aumento. Sin embargo, el déficit presupuestario aún puede deteriorarse pese al efecto positivo del crecimiento. En términos de política monetaria, el Banco Central aplica una política favorable al crecimiento por lo que, si quiere ser coherente, no debería subir sus tipos en los próximos meses. En términos de valoración, el mercado polaco es bastante caro pero también está sostenido por los fondos de pensiones locales invertidos en acciones locales. En Hungría, la economía debería experimentar una ralentización en los próximos meses debido a las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno. El déficit presupuestario debería registrar un descenso del consumo nacional y la inflación debería aumentar a causa de la subida del IVA. En el transcurso del segundo semestre puede producirse una subida de los tipos. Consideramos que el mercado húngaro ofrece buenas oportunidades, teniendo en cuenta la tendencia optimista del entorno macroeconómico y unas valoraciones atractivas. En la República Checa, el crecimiento se ralentiza pero sigue sostenido por el consumo nacional. Sin embargo, la debilidad del gobierno hace improbable la adopción de medidas para reducir el déficit presupuestario. Prevemos una ligera subida de los tipos. En Rusia, la economía sigue beneficiándose del crecimiento mundial y de la fuerte demanda de materias primas. Los ingresos derivados del alza de los precios del petróleo se han depositado en un fondo de estabilización; las reservas actuales del Banco Central ascienden a 300.000 millones de dólares. El residente Putin sigue contando con un importante apoyo popular y el nivel de vida sigue creciendo. La subida de los ingresos fiscales derivados de los sectores extractivos ha permitido prestar apoyo a otros sectores y, de esta forma, diversificar la economía a favor de los servicios. El papel del Estado en la economía es cada vez más importante y el Estado diseña numerosos planes de inversión, estimulando así el crecimiento. La adhesión a la OMC debería contribuir a la penetración del sector financiero. La inflaciónç sigue siendo importante debido a la afluencia de dinero al mercado, procedente del petróleo. El rublo sigue consolidándose y el crecimiento de los salarios ejerce presión sobre los márgenes de las empresas industriales. Las elecciones parlamentarias (2007) y presidenciales (2008) suponen un riesgo adicional para el mercado. A día de hoy, el mercado bursátil está correctamente valorizado, aunque creemos que el crecimiento de los servicios sigue siendo una buena opción de inversión. Turquía fue una de las principales víctimas de la corrección del mes de mayo, pese a una importante depreciación de la divisa y un fuerte descenso de los tipos. El mercado bursátil y la divisa se han recuperado, pero la evolución de los tipos sigue siendo negativa. Las próximas elecciones presidenciales marcarán una pausa en el proceso de reforma iniciado con vistas a la adhesión a la Unión Europea. La economía turca sigue dependiendo en gran medida de la financiación extranjera; no obstante, la ralentización del crecimiento debería reducir el déficit presupuestario. Las principales ventajas del mercado turco residen en sus valoraciones atractivas, principalmente en el sector bancario, que ofrecerá un importante potencial una vez resueltos los principales problemas.