Las tasas de crecimiento no se han deteriorado lo suficiente para que se piense que el siguiente trimestre va a ser malo.
Vemos incertidumbres. El escenario macroeconómico no se ha desestabilizado y en tasas subyacentes, la de inflación no parece que esté creciendo. Por ello estaríamos de algún modo, tranquilos. Las tasas de crecimiento no se han deteriorado lo suficiente para que se piense que el siguiente trimestre va a ser malo.