
Más allá de las críticas sobre el electoralismo y los anuncios vacíos que terminan quedando en humo, quiero pensar que el plan es motivado por un interés real. Algunos podrán decir que soy un ingenuo, pero prefiero dar por hecho que la intención es buena. Pero como bien sabéis, el camino al infierno está enlosado de buenas intenciones. Los datos del plan son bastante tremendos y os lo explico.
Grosso modo, el plan consiste en 7.000 millones repartidos en cinco años (2026-2030), lo que supone un promedio anual de 1.400 millones, y representa menos del 0,1% del PIB. Aunque juzgue como buenas las intenciones, al ver las cifras, ya no puedo más que empezar a sentirme mal y arrebujarme en el sofá tratando de calmarme.
Vamos a ver. Esto va a permitir crear, a lo sumo, 7 mil viviendas públicas al año. el déficit de vivienda en España es de más de 800 mil según el Banco de España. Y está creciendo, según el Banco de España también, a un ritmo de unas 200 mil al año. Por tanto, la cifra de 7 mil viviendas es ridícula.
Pero te voy a contar una cosa para que pongas estas cifras en perspectiva. Esta inversión que se hace para tratar de paliar el mayor problema de los españoles según el CIS (la vivienda, claro), equivale a 2 días y 20 minutos de pensiones. Fin. Aquí podría terminar el artículo. ¡2 días y 20 minutos! Menudo plan.
Como podrás comprender, esto no va a arreglar absolutamente nada. Prefiero pensar que lo hacen por ignorancia y no con intención de engañarnos. Pero, en cualquier caso, es un plan nefasto. Y cuidado, no quiero que nadie piense que es una crítica al Gobierno solamente. Las competencias de vivienda están delegadas en buena parte en entidades más pequeñas, como comunidades y ayuntamientos, que son gobernados mayoritariamente por partidos de la oposición al gobierno central. Es una crítica al sistema en general.
Dicho esto, hay una solución que no es mágica, pero ayuda mucho. Me refiero a limitar a los grandes especuladores. Y no me refiero a Amancio Ortega. Hace pocos días le criticaban ferozmente por ser le mayor inversore inmobiliario del mundo. Pero, casualmente, no tiene ni un euro invertido en residencial en España. Cosas de la vida.
Me refiero al principal especulador: la Administración pública. Sí, sí. El 38% aproximadamente del precio de venta de un inmueble de nueva planta se lo lleva la administración (local, nacional, etc.). aunque reconozco que es un coste de cálculo más o menos complejo. Pero haciendo una estimación, por ahí anda. Un poco arriba un poco abajo.
Lo que es sencillo es calcular lo que recaudan las administraciones por impuestos de vivienda. Eso es público y los datos los aportan las propias administraciones. Así como la inversión, por cierto. Ya sabemos que la inversión en parque público es casi nula, pero eso me preocupa menos. Lo realmente doloroso es que lo que ingresa.

Fuente: Carlos Arenas Laorga, para 2024 no hay datos disponibles
Estamos hablando de 30 mil millones de euros con los últimos datos disponibles. Si contásemos el IVA y Sucesiones y Donaciones, nos iríamos (y este cálculo también es un poco tosco) a 33 mil millones. Pero el dato fiable, sin contar IVA ni Sucesiones y Donaciones, es de 30 mil millones de euros.
Por tanto, la solución al problema de la vivienda me viene caída del dato. Es decir, eliminar impuestos. Quitar de en medio al mayor especulador de la vivienda en España.
Esto es una medida necesaria, pero no suficiente. Debe ir acompañada de una liberalización del suelo. Y con ambas medidas, la oferta se dispara. Cualquier persona, y no hace falta que sea economista, sabe que a igualdad de circunstancias, un aumento grande de la oferta hunde el precio.
Pues nada más que añadir. Sé que es un poco comentario de cuñado, de esto me lo dejas a mí y lo arreglo en dos minutos. Pero, mal que me pese, una solución rápida y duradera puede pasar por aquí. Y cuando digo rápida, me refiero a que si empezásemos hoy, hasta dentro de 5 o 6 años no veríamos los primeros frutos. Este problema no tiene solución inmediata. Por eso da tanta pena la generación de jóvenes que la está padeciendo. Ahora bien, que la solución no tenga efectos inmediatos no quiere decir que tengamos que retrasar un solo minuto su implementación.

