La deuda italiana suma más de 3 billones de euros, mientras el plan de privatizaciones y desinversiones que concluye este 2026 se marcó un objetivo de recaudar 20.000 millones de euros. Poco más de una gota en el Océano. Pero se ve esta iniciativa como una llamada de atención a una administración más austera, lejos de las alegrías de los noventa con privatizaciones (caso de España) que en distintos tramos alcanzaron el cien por cien del capital. La política conservadora pretende no perder el control de sus empresas públicas.

La firma energética Eni ha sido uno de sus objetivos. El Ministerio de Economía italiano redujo su participación en el gigante de los hidrocarburos vendiendo un 2,8% de su capital, con lo que ingresó 1.400 millones de euros Eso sí sigue manteniendo el control público a través de la sociedad estatal CDP. Otra de las ventas surge de los tiempos de los rescates públicos de los bancos. En Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS) el Ejecutivo de Meloni aceleró su reprivatización mediante la venta escalonada de varios paquetes de acciones en el mercado (colocando inicialmente un 25% y posteriormente otro 12,5%), reduciendo sustancialmente la presencia del Estado en el banco más antiguo del mundo.

Más controvertida fue su desinversión del 29% sobre la emblemática compañía Poste Italiane -el Correos español- en la que mantiene un 35% del capital. En la RAI (Televisión Pública) se llevaron a cabo ventas de participaciones secundarias, abriendo las puertas a la privatización parcial de filiales de infraestructura de transmisión de la señal de televisión corporativa, como Rai Way. Aunque las operaciones aún no se han consumado, está previsto que el Estado italiano mantenga un 30% del capital

Otra operación de peso fue la venta de ITA Airways (sucesora de Alitalia) con la venta del 41% de la aerolínea a la alemana Lufthansa, lo que le permitió sanear la carga financiera que suponía para el Estado italiano esta participación. Está prevista la desaparición de la marca y la integración total en Lufthansa para principios del próximo año, después de las autorizaciones de los organismos de la competencia.

Por último, y con modelo muy semejante al español, el gobierno de Meloni contempla la apertura al capital privado de una porción minoritaria del holding ferroviario nacional, Ferrovie dello Stato. Eso sí, tiene la intención de mantener bajopropiedad pública la red de vías e infraestructuras estratégicas (RFI). El dinero ya recaudado y el aún pendiente en estas operaciones se destinará a la amortización de deuda.

Otras economías

En Reino Unido, nuevamente la venta estatal parte de un rescate bancario. El gobierno británico redujo su participación del 26% al 22,5% en el NatWest Group con ingresos de 1.240 millones de libras, aunque el objetivo es terminar 2026 sin presencia en el capital. Alemania y elCommerzbankson otro ejemplo de privatización sobrevenida por la crisis. Al goteo de ventas de participaciones se le une el interés del Unicredit italiano para hacerse con una posición mayoritaria. En principio, el Ejecutivo alemán no quiere ese desembarco, aunque la pugna tiene un final incierto.

Y también en el mundo de las aerolíneas y con el fin enjugar pérdidas el gobierno de Letonia duda entre hacer una OPV en Bolsa o dar entrada a inversores del sector en Air Baltic. La alemana Lufthansa ya tiene el 10% de las acciones, pero el Estado letón quiere controlar el 25% del capital.

Además de las desinversiones públicas, las estrategias de los Estados europeos pasan por una mayor colaboración con compañías privadas en la construcción y explotación de infraestructuras y otros servicios. 

En España el fenómeno ha sido el inverso desde la presidencia de Pedro Sánchez en el Gobierno. Pese al continuo aumento de la deuda durante los últimos años, el Ejecutivo español ha tomado posiciones y Bolsa y mantenido las que ya poseía. La inversión bursátil del Estado (a través de la SEPI y el Frob) alcanza los 39.653 millones de euros. A sus participaciones históricas o sobrevenidas (casos de Bankia o Ebro Foods) se suman en los últimos años, la búsqueda de control enTelefónica, Indra o Talgo y evitar compradores no deseados.