Los débiles datos económicos de la eurozona en las últimas semanas han enfriado las expectativas de los inversores, que a principios de este año estimaban una aceleración del ritmo de la normalización monetaria ante las buenas perspectivas de la eurozona. El consenso descuenta que la reunión de este jueves será un mero trámite y que las decisiones importantes se tomarán en junio o julio.

En la reunión que se celebrará esta mañana en Frankfurt los miembros del Consejo de Gobierno del BCE  no van a tomar ninguna decisión de calado. La institución que preside Mario Draghi se ha encontrado en las últimas semanas con un cierto deterioro de los datos económicos y una ola de incertidumbre comercial y geopolítica de la que aún desconoce cuáles serán las consecuencias. Por eso los expertos consideran que la autoridad monetaria dejará las decisiones difíciles, las que pueden impactar en los mercados para más adelante. Aunque con Mario Draghi nunca se sabe.

Hervé Chatot, gestor de multiactivos de La Française, señala que “durante  las últimas semanas, los datos económicos han sido más flojos de lo esperado. Las condiciones financieras se han endurecido, los riesgos políticos se han incrementado derivados de las preocupaciones de una guerra comercial”, indica.

En esta misma línea se expresa Adrien Pichoud, economista jefe de SYZ AM, comenta que “en Europa se ha roto la conjunción astral perfecta del segundo semestre de 2017. Los indicadores económicos han retrocedido levemente desde los máximos del pasado año, en parte porque la solidez de aquellas cifras no podía ser eterna, así como por rémoras de corto plazo tales como el efecto retardado de la apreciación del euro en las exportaciones europeas, máxime ante la escalada de la tensión comercial mundial. Además, la política italiana vuelve a suscitar preocupaciones respecto al proyecto europeo, tras varios meses de respiro”.

A los expertos le preocupa un cierto estancamiento de la economía europea después de su mayor fase de expansión en diez años en 2017. Una de las cifras que más han decepcionado ha sido el PMI mensual de la actividad comercial que se quedó en marzo en apenas 55,2. Aunque la cifra muestra todavía expansión, lo cierto es que preocupan los datos futuros. Además, la producción industrial se ha contraído en los últimos tres meses de forma consecutiva, algo que no ocurría desde 2012.

Como explican los analistas de Ebury, “la inflación subyacente, el mejor predictor de la inflación futura ha sido particularmente suave, ya que no logró superar el 1% por sexto mes consecutivo. La inflación general quedó por debajo de las previsiones en el 1,3%, muy lejos del objetivo del BCE”, indican.

Inflación eurozona

 

Fuente: JPMorgan

Por eso en esta firma, como en otras, consideran que cualquier anuncio concreto sobre la alteración de la política monetaria está un poco lejos. “La falta de orientación y otra evaluación moderada por parte del presidente Draghi podría verse como una decepción para gran parte del mercado, que creemos que puede presionar al euro a la baja después de la conferencia deprensa del jueves”.

No parece que el BCE tenga mucha ambición de moverse en esa línea. Desde Merrill Lynch señalan que “ya se movió lo suficiente en marzo al eliminar la expresión “ajuste gradual” de su comunicado. Pensamos que esta reunión será una formalidad antes de la cita estratégica de junio, cuando la situación se va a poner algo más difícil”, prevén.

 

Previsiones miembros BCE

 

Por eso Pichoud considera que esto es positivo para los mercados ya que “podría disipar toda tentación del BCE de apresurarse a normalizar su política monetaria, sobre todo cuando la inflación de la zona euro tiende a la baja, y que otros bancos centrales europeos tendrán que aguardar un poco más para retirar sus políticas ultra acomodaticia”.

En opinión de los expertos de Merrill Lynch, los posibles anuncios en referencia a las condiciones para poner fin al QE se producirán en junio, “aunque vemos un mayor riesgo de que sea en julio”.

En estos momentos el BCE mantiene su programa de compra de activos (QE) en 30.000 millones de euros al mes y la fecha de término del programa está establecida para septiembre de este año. Habrá que ver cómo reacciona el mercado si Draghi vuelve a escaparse a lo que estima el consenso.

 

Previsiones de tipos