El Ibex y el precio de la vivienda guardan grandes similitudes, tratándose de dos activos muy ligados al ciclo económico. Casi todos hemos oído alguna vez que la bolsa siempre sube a largo plazo o que el precio de la vivienda no dejaría de subir. Pero, ¿realmente es así?

La crisis económica se ha encargado de desmitificar ambas frases, muy repetidas sobre todo en el caso de la vivienda, que con el estallido de la burbuja inmobiliaria puso fin a las subidas de los precios del mercado inmobiliario. Tanto el Ibex como el precio de la vivienda marcaron máximos históricos casi en el mismo periodo de tiempo: el Ibex lo hizo en noviembre de 2007 cuando alcanzó los 15.945,7 puntos, mientras que el precio de la vivienda registró su nivel más alto en los 2.101,4 euros por metro cuadrado, alcanzados en marzo de 2008. Únicamente cinco meses de diferencia entre ambas cotas.

Evolución del Ibex y del precio de la vivienda
Evolución precio vivienda versus Ibex


Fuente: FactSet

Los dos activos financieros han sufrido fuertes caídas desde que registraran dichos máximos históricos. En España el precio del metro cuadrado ha retrocedido casi un 30% y según la mayoría de expertos continuará cayendo, mientras que el principal selectivo español ha cedido más de un 35%. Aun así, las perspectivas son más halagüeñas para la bolsa, ya que logra remontar desde el verano de 2012, mientras que el precio de los activos inmobiliarios sigue cayendo y todavía no ha logrado hacer suelo.

En un informe de la agencia de calificación Standard & Poor’s destacan que a pesar de la mejora de la economía española y de la demanda de inversores internacionales, el precio de la vivienda caerá este año un 2%. Además, afirman que la continua sobreoferta supondrá un límite a la recuperación de uno de los sectores más castigados por la coyuntura económica desfavorable.

Antes de que se produjeran las fuertes caídas, el precio de la vivienda se había revalorizado año tras año, registrando las mayores subidas poco antes de que se produjera la actual crisis económica. Entre los factores que influyeron destacó el fácil acceso al crédito por parte de las entidades financieras, que con el estallido de la burbuja inmobiliaria decidieron restringir dicho acceso y encarecer el precio de las hipotecas. Menos duradera fue la subida de la bolsa española, ya que antes de la crisis únicamente había logrado encadenar seis ejercicios de alzas, aunque logrando una fuerte revalorización.