¿Quién no se ha puesto enfermo alguna vez y ha ido al médico? ¿Algún problema fiscal- legal que le haya hecho utilizar un abogado? Sin embargo, cuando inviertes, ahorras, compras una casa, pones un negocio o buscas nuevas formas de financiación nos olvidamos de poner un profesional a nuestro lado, es decir, aquella persona que guía la “correcta marcha del patrimonio del inversor y está siempre a su lado y de su lado”, el asesor financiero.
Si ponemos en un buscador de Internet la palabra ‘Asesor financiero’, 1.370.000 resultados nos ofrecen la posibilidad de realizar un curso que nos convertirá en “la persona de máxima confianza de un inversor, que sea capaz de guiarle a la hora de pensar en inversiones, independientemente del tipo que sean y que planifica la situación patrimonial acorde a las necesidades del cliente”, define Gonzalo Cantarela, analista fundamental independiente. Con los resultados que muestra el buscador se pone de manifiesto que cada vez son más los profesionales que requieren de una formación para “ayudar a poner en orden los asuntos financieros” de quien demande sus servicios. Sin embargo, un mayor interés por parte del particular en la inversión y la ausencia de una legislación específica ha propiciado la aparición de personas que, aprovechándose de ese vacío normativo, recomiendan y gestionan el ahorro de algunos inversores sin tener el permiso pertinente para ello. Esto ha generado una desconfianza en los inversores que a partir de este año, con la transposición de la Directiva de Mercados e Instrumentos Financieros (MIFID), podría modificarse ya que supondrá un cambio en los mercados, la forma de operar de las empresas de inversión, su organización y la forma de relacionarse con el cliente. ¿Qué buscamos en un Asesor financiero? Un asesor financiero es una persona que conoce el patrimonio global del cliente, analiza las inversiones que se adaptan a sus necesidades, le asesora sobre las mejores inversiones para alcanzar sus objetivos, le informa de la evolución de su patrimonio y le busca soluciones a cualquier situación financiera presente o futura. “Un asesor financiero ofrece soluciones concretas a problemas concretos” reafirma Cantarela. Sin embargo, si ha tomado usted la decisión de utilizar la labor de un asesor financiero debe tener en cuenta varios aspectos a la hora de contratar sus servicios. La primera variable con la que se encuentra el inversor es el patrimonio. Es fácil encontrar opiniones que reservan la utilización de un ‘guía financiero’ para inversores que gestionan un alto volumen de capital. Sin embargo, “los inversores que necesitan un servicio así, son todos, pero no todos pueden llegar a contratar un asesor personal por costes” asegura Gonzalo Cantarela que señala que “estaríamos hablando de un patrimonio de 300.000 euros en adelante”. La independencia es otra de las grandes ventajas que hay que buscar en los asesores financieros. Si bien es cierto que da cierta seguridad el estar respaldado por una gran entidad, también lo es que un asesor independiente “puede recomendar productos e inversiones de cualquier entidad según nuestra propia opinión y sin recibir pago alguno de las entidades”, no hay por tanto, conflicto de intereses. Conocer al deconocido Uno de los cambios principales a los que se enfrentan los asesores financieros este año es la interrelación con los clientes. La Mifid refuerza las normas de conducta con el fin de que actúen con ‘honestidad, imparcialidad y profesionalidad en el mejor interés de sus clientes” buscando que se ajusten al máximo a las particularidades y necesidades de protección de cada categoría de inversor, asegura el informe de Futuras normas sobre MiFID de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Esto quizás permita igualar la figura del asesor financiero con “la que existe en un gran número de países anglosajones, termine con el intrusismo de personas poco cualificadas y sirva para que los inversores nos conozcan en una mayor dimensión” asegura Gonzalo Cantarela. Este analista considera que en nuestro país la figura del asesor no es conocida y por ello “muchos inversores no saben que pueden acudir a nosotros”. Si muchos de ellos supieran que tan sólo con lo que pueden ahorrarse en costes ya han pagado sus honorarios…”estoy seguro que la figura del asesor financiero, en breve, se hará tan necesaria como al de un médico de cabecera o un abogado”. Silvia Morcillo www.estrategiasdeinversion.com